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Dice ser víctima de falso positivo policial y busca limpiar su nombre

Fue mostrado como un abusador de menores, Fiscalía archivó el caso al no tener pruebas del hecho.


Montería. Gerson Acosta Palomino de 39 años, quien en 2018 fue mostrado a la opinión pública por la Policía Metropolitana, como un presunto abusador de menores, libra hoy una dura batalla legal para limpiar su nombre, tras haber sido víctima de un falso positivo policial.

El caso se remonta al 10 de enero de 2018, cuando este hombre que se gana la vida vendiendo productos de aseo, salió de su casa y cuando transitaba por inmediaciones de la Urbanización La Gloria, fue abordado por varios delincuentes que lo despojaron de sus pertenencias.

Fue inculpado por un hecho que no ocurrió

Dice haber sido golpeado salvajemente y cuando trató de defenderse, los agresores en una maniobra para encubrir el ataque, aseguraron que lo estaban linchando porque lo vieron salir de un apartamento donde una niña pedía gritos de auxilio.

La comunidad al escuchar esa versión equivocada la emprendió contra él y estuvo a punto de ser linchado por la turba, en medio de la confusión recibió una herida de puñal que obligó su remisión a un centro médico.

Estando convaleciente la Policía le notificó su detención y posterior traslado a los calabozos de la URI de la Fiscalía.

Fiscalía archivó el proceso al no hallar pruebas

Fue procesado por supuesto acceso carnal abusivo con menor de 14 años y mostrado en rueda de prensa como un supuesto violador, sin embargo, el fiscal del caso ordenó su libertad inmediata al no hallar pruebas en su contra.

A su favor también declararon la madre de la supuesta víctima, al aclarar que todo se trató de un mal entendido.

Ante la falta de evidencias la Fiscalía General de la Nación ordenó archivar la investigación y precluir el proceso, al no existir el hecho punible.

La lucha jurídica dio frutos cuando el 15 de junio de 2018 la Seccional de Fiscalías de Córdoba cerró el proceso investigativo y de judicialización en su contra, asegurando que no hallaron ningún elemento material probatorio que lo vincule con el delito.

El afectado busca ahora que la Policía Metropolitana en un acto de desagravio le pida excusas públicas ante la comunidad y la congregación cristiana a la cual pertenece, pues los señalamientos tras el episodio aún no han cesado, agravando su condición médica de epilepsia que padece desde hace años.



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