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El pueblo Uresano; Memoria y Vivencia en constante Resiliencia

En 2007 la Ordenanza No 011 de la Asamblea Departamental de Córdoba, segregó a San José de Uré del municipio de Montelíbano y lo elevó a categoría de municipio, así pues la mina de Cerro Matoso quedó dentro de los límites de este nuevo territorio...


En 2007 la Ordenanza No 011 de la Asamblea Departamental de Córdoba, segregó a San José de Uré del municipio de Montelíbano y lo elevó a categoría de municipio, así pues la mina de Cerro Matoso quedó dentro de los límites de este nuevo territorio y en parte de su vecino Puerto Libertador.  En 2008 y 2009 se fijan nuevamente los límites de este municipio y se devuelve la mina a Montelíbano. Así pues, el conocido Palenque de Uré quedó constituido como municipio tal como lo conocemos en la actualidad.

El Municipio de San José de Uré, limita por el norte con Montelíbano, por el oriente con éste mismo municipio, además  con Cáceres y Tarazá, municipios del Departamento de Antioquia. Por el sur con Tarazá y por el occidente con Puerto Libertador. Es el último municipio de Córdoba perteneciente a la cuenca del San Jorge, al que nutre con las aguas de la quebrada Uré y que se conecta con Antioquia gracias al río San Pedro que lo cruza por el inmenso Nudo del Paramillo. Su gente tiene historia y su historia ha atraído a mucha gente, que ha llegado a este lugar en busca de sus riquezas y posibilidades; el oro, el cobre y el níquel han sido la brújula para muchos viajeros de todos los rincones del país.

VersallestragediaLa sobreexplotación de los recursos naturales de esta zona, han llevado a que el territorio pase su cuenta de cobro, la erosión de las cuencas de los ríos y la contaminación de los mismos a cuenta de la minería y los cultivos ilícitos han llevado a que se debiliten las barreras vivas que el mismo río tenía para no desbordarse. Así pues, los Negros Uresanos viven agarrados de la mano de su patrono, mientras los Embera concilian con la tierra y el río para que no se genere un desastre.

Versallestragedia2El 7 de Mayo de 2017, como si un mal augurio hubiera tocado a la puerta de las casas de los indígenas Embera que habitan en la zona alta del corregimiento de Versalles, vieron como el río San Pedro estaba cambiando, creciendo y ensanchándose, avisaron en la tarde a los pobladores del corregimiento que era importante que estuvieran alerta porque la misma tierra les anunciaba que algo estaba a punto de pasar. Siendo las 11:50 pm de ese mismo domingo, el Gobernador del cabildo y miembros de la guardia indígena dieron aviso a la comunidad que el río no era el mismo, sonaba diferente y estaba a punto de desbordarse. Los pobladores empezaron a desesperarse unos a otros, muchos no salieron de sus casas con el temor de que se estuviera presentando un hecho de violencia, como los que han tenido que vivir en ocasiones anteriores.

Cuando la fuerza del río San Pedro empezó a bajar la montaña del Nudo de Paramillo, las personas alcanzaron a tomar lo más preciado que tenían – sus familias y vecinos-  y solo con lo que tenían puesto empezaron a subir hacia la parte alta; desde allí vieron como la fuerza de la corriente, en medio de la penumbra de la noche desaparecía 12 casas y con fuerza entraba a las 114 viviendas del corregimiento arrebatando todo lo que encontraba a su paso. El río arrastró no solo cerdos, gallinas, perros, gatos, enceres y ropa; sino que se llevó años de lucha y trabajo de estas familias, las tiendas, los electrodomésticos, sus documentos de identidad y dinero, los cultivos, el puente, el acueducto veredal, el parque, el colegio, la biblioteca. El Agua inundó todo.

El puente del corregimiento Versalles, que atraviesa la quebrada Uré quedó destruido por la avalancha.
El puente del corregimiento Versalles, que atraviesa la quebrada Uré quedó destruido por la avalancha.

En la parte alta afectó Batatalito, continuó su camino hasta llegar al casco urbano de Uré, en donde ocho barrios quedaron afectados, paso por Rabo Largo, el 60, Tolú, Tarazá, la Esperanza y aquellos cercanos a la rivera de la quebrada; el agua continúo hasta Dorada, Bocas de Uré y Pueblo Flecha llevando a su paso todo lo que las comunidades habían construido durante años.

En el caso de Versalles, se apreció admiración, cómo a pesar de que el color turbio del lodo dejó impregnado el paisaje de este hermoso corregimiento, no pudo teñir de desesperanza a sus pobladores. La comunidad reconoce como un milagro que no haya habido pérdidas humanas, las pérdidas materiales finalmente se recuperan, afirman. La comunidad activó todas sus capacidades para poder comunicar a las autoridades lo que estaba sucediendo, alertar a otros pobladores de comunidades cercanas y movilizar diferentes ayudas para atender a la población.

Hombres, mujeres y niños, con sus manos grandes y pequeñas se pusieron en marcha para recuperar algunos elementos, quitando el lodo, lavando sus pertenencias en las aguas de un río que aún estaba turbio, en la escuela, la biblioteca, el puente, el parque y la emisora comunitaria se formaron grupos para remover el lodo, limpiar y recuperar las cosas que aún podían servir.  Aprovecharon sus recursos para montar una olla comunitaria en la que todos y todas tuvieron la oportunidad de alimentarse. Cada persona y grupo con un rol distinto, lograron organizar la entrega proveniente de diferentes entidades, establecieron tres albergues temporales comunitarios y atendieron de manera primaria a los niños y niñas.

Versallestragedia3 El municipio por su parte, a pesar de las dificultades propias de un municipio de sexta categoría, al igual que el 89% de los municipios del país contaba con pocos recursos para la atención a la emergencia, apoyados en el Consejo Municipal de Gestión de Riesgo y la Unidad de Gestión de Riesgo de la Gobernación lograron ayudar a estas comunidades con Atención Humanitaria de Emergencia, Kit de Aseo Personal y Kit de Hábitat , además de generar alternativas de estabilización para la recuperación de la infraestructura comunitaria.

Otras entidades como el Programa ANDA y las organizaciones pertenecientes al Equipo Local de Coordinación de Córdoba, han venido evaluando los impactos con el fin de generar estrategias de acompañamiento a la emergencia y gestión de recursos para la fase de estabilización.

Los Uresanos seguirán clamando a San Pedro y San José que este tipo de situaciones no se vuelvan a presentar, mientras como comunidad deben prepararse para hacer una gestión de riesgo eficaz, mitigando las dificultades que tienen en su territorio e identificando cuales son las amenazas latentes que pueden presentarse en la época invernal. Adicionalmente deben pensar en mecanismos para que puedan trasladar su resiliencia personal y comunitaria, hacia el medio ambiente, aunque es difícil reparar los daños que los seres humanos hemos hecho, es posible mirar hacia el futuro con otros ojos, buscando ser más conscientes de los recursos que poseemos y como entre todos podemos preservarlos.

Desde el Programa ANDA, en representación de Global Communities, se adelantan acciones con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la construcción de la resiliencia en las comunidades del Sur de Córdoba, por lo que se anunció que en el mes de Junio se implementarán diferentes estrategias con el objetivo de aportar a la generación de alternativas que ayuden a mitigar las consecuencias de la catástrofe ocurrida en Versalles.

“Con pequeñas acciones se logran grandes cambios”.



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