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Hazte amiga de Dios

Pensemos en cómo se forma una nueva amistad. Normalmente, cuando dos personas se conocen por primera vez, se presentan por nombre. Si continúan teniendo trato, empiezan a compartir ideas y sentimientos y la amistad crece con el tiempo. Esa amistad sigue fortaleciéndose conforme ambas hacen...


Pensemos en cómo se forma una nueva amistad. Normalmente, cuando dos personas se conocen por primera vez, se presentan por nombre. Si continúan teniendo trato, empiezan a compartir ideas y sentimientos y la amistad crece con el tiempo. Esa amistad sigue fortaleciéndose conforme ambas hacen cosas la una por la otra. Algo parecido sucede entre nosotras y Dios.

La palabra AMIGO significa: “Persona que tú conoces”, que te agrada, un aliado en quien confías.

Sé que muchas en este momento dirán: ¿Pero cómo me hago amiga de Dios?  Yo quiero darte 3 claves para que esto suceda .Como sabes, para que dos amigas se lleven bien, tienen que hablar y escucharse la una con la otra. Y eso también es cierto en el caso de Dios y cualquier persona que busque su amistad.

 Pero,¿Cómo podemos escuchar a Dios?

1.Leyendo su palabra

2.Meditando en su palabra.

3. Conversación constante

La amistad con Dios se cultiva cuando compartimos todas nuestras vivencias con Él.

Él quiere ser más que una cita en nuestra agenda.

Quiere ser incluido en cada actividad, en cada conversación, en cada problema y hasta en cada uno de nuestros pensamientos.

En los últimos años aprendí que para encontrar un verdadero amigo era necesario primero ser amiga de Dios. En Él aprendes lealtad, bondad, generosidad, amor, paciencia y algo que me encanta es la sinceridad. ¿Quién podría mentirle a Dios?

Tal vez dirás: me gusta salir, pero, ¿Acaso puedo salir con Dios de amigo?

La buena noticia es ¡SI!

Durante mucho tiempo dudé en salir sin compañía, pero a medida que mi amistad con Dios tomaba fuerza, tenía seguridad que hasta en el centro comercial está siempre conmigo.

Es un amigo maravilloso, a Él lo llamo y le cuento todo (alegrías, tristezas, bendiciones) y sé que nadie más lo va a saber.

Alguien hace poco me decía: yo jamás seré amiga de Dios y me causó tanto impacto que me atreví a preguntarle ¿Por qué?

Su respuesta fue:

Porque he hecho cosas muy malas y tal vez no acepte ser mi amigo y le respondí: ¿Creerías que alguien a quien no le interesas tendría los cabellos de tu cabeza contados?

Y hoy te lo digo a ti:

AMIGO es aquel que te cuida, te habla con la verdad, aplaude lo bueno y no te acepta lo malo, más bien te corrige.

Comienza hoy mismo a practicar una conversación constante con Dios. La oración nos permite hablar con Dios; la meditación permite que Él nos hable. Ambas son esenciales para ser amigos de Dios. Por eso:

“TE PRESENTO A MI AMIGO DIOS. “



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