La emergencia climática que afectó a Montería dejó a decenas de comercios en una situación financiera crítica, con deudas que ya superan los $3.500 millones, según datos entregados por la Cámara de Comercio de Montería.
El impacto no solo se refleja en las pérdidas materiales. Muchos empresarios financiaban su inventario y hoy deben responder por créditos pese a que la mercancía se perdió por las inundaciones. Esta situación genera una cadena de incumplimientos que afecta tanto a proveedores como al sistema financiero.

Álvaro Segrith Sepúlveda, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Montería, explicó que los comerciantes enfrentan varios frentes al mismo tiempo: pérdida de activos, caída en ventas y obligaciones pendientes. Sin flujo de caja, la recuperación se vuelve más compleja.
A esto se suma la reducción de clientes en zonas afectadas, donde la actividad comercial aún no logra normalizarse. Algunos negocios permanecen cerrados de forma temporal, mientras otros operan con limitaciones tras los daños en infraestructura y equipos.
Ante este panorama, la Cámara impulsa mecanismos de apoyo para evitar cierres definitivos. Entre ellos, promueve procesos de renegociación de deudas a través de herramientas de salvamento empresarial, que permiten acuerdos de pago sin llevar a las empresas a la liquidación.
De forma paralela, la entidad gestiona alternativas de financiamiento con respaldo del Fondo Nacional de Garantías, lo que facilita el acceso a nuevos créditos para capital de trabajo y reposición de inventarios.
El dirigente gremial advirtió que la magnitud de la crisis requiere acciones de mayor alcance. Por ello, insistió en la necesidad de articular esfuerzos con el Gobierno Nacional y otras entidades para implementar soluciones que permitan estabilizar el comercio local.
Mientras tanto, el sector comercial de Montería enfrenta uno de sus momentos más difíciles, con deudas acumuladas y un proceso de recuperación aún en marcha.





