Colombia y Ecuador consideraron pertinente dar por terminado el episodio generado tras el hallazgo de una munición sin explotar en zona limítrofe, luego de una verificación conjunta en el terreno realizada por especialistas de ambos países.
De acuerdo con el ministro de Defensa, el artefacto, una bomba de 250 kilogramos, habría impactado primero en territorio ecuatoriano y posteriormente se desplazó hacia Colombia por rebote. Según la evaluación técnica, recorrió cerca de 210 metros sin causar daños a personas ni bienes.
El informe señala que, aunque no hay certeza absoluta, existe una alta probabilidad sobre esa trayectoria. La revisión fue realizada por una comisión integrada por expertos de las dos naciones.
Durante el proceso, Ecuador explicó que la operación militar se desarrolló dentro de su territorio y tenía como objetivo enfrentar amenazas criminales. Además, indicó que no hubo intención de afectar a Colombia ni generar tensiones. Esa interpretación también fue compartida por las autoridades colombianas, con base en los hechos verificados y el contacto sostenido entre mandos militares.
Ambos gobiernos coincidieron en dejar atrás lo ocurrido y continuar con el trabajo conjunto, especialmente en temas de seguridad. Como parte de los acuerdos, se planteó reforzar la coordinación entre fuerzas militares y avanzar en la definición de protocolos para operaciones en zonas de frontera.






