El presidente Gustavo Petro salió a explicar la lógica detrás de la compra de aviones Gripen nuevos para Colombia: “la adquisición no es solo un asunto de equipamiento, sino que abre una coordinación aérea con Brasil, país que opera los mismos aparatos, para responder juntos a amenazas compartidas como el narcotráfico y el deterioro de la selva amazónica y sus ríos”.
El mandatario precisó que la coincidencia en el tipo de aeronave entre los dos países no es casual, sino la base que hace posible una cooperación operativa real entre las dos naciones, dado que comparten desafíos territoriales en la cuenca amazónica.
Petro también dejó claro qué otros equipos considera indispensables para la defensa del país. Según el presidente, Colombia necesita helicópteros de carga y de operación en profundidad que permitan desplegar tropas con rapidez en zonas remotas donde los grupos narcotraficantes actúan.
La compra de los Gripen y la alianza con Brasil apuntan a responder ese debate con una apuesta de largo plazo: aeronaves nuevas, equipos compatibles con un socio regional y capacidad de reacción inmediata frente a las organizaciones criminales que operan en la frontera selvática.






