El Gobierno Nacional trazará las líneas de base del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, según anunció el presidente Abelardo de la Espriella. La meta es defender ese territorio insular como un conjunto inalienable frente a la comunidad internacional.
Las líneas de base marcan el punto desde el cual un país mide su mar. Cuando rodean un archipiélago completo, las aguas internas se consideran interiores y las islas se protegen como una sola unidad.
La Ley 10 de 1978 ya obligaba al Ejecutivo a fijarlas en el archipiélago. El trazado se cumplió años después para la costa continental, pero las islas del Caribe quedaron por fuera.
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, celebró el anuncio y lo calificó como la decisión que el país debió tomar hace 48 años. Según su análisis, la defensa ante la Corte Internacional de Justicia se apoyó en el meridiano 82 como frontera, un argumento que consideró débil.
Para Lara, ese vacío permitió que el fallo de 2012 fragmentara el archipiélago y dejara las islas como enclaves rodeados por un mar ajeno.
El dirigente citó como referentes a Francia, con las islas Kerguelen, y a Dinamarca, con las Feroe, cuyos espacios marítimos hoy no tienen discusión. Además, asoció la medida con las tesis del profesor Enrique Gaviria.
Sobre Nicaragua, el mandatario propuso un diálogo de buena fe, con una condición: el fallo de 2012 es inaplicable en su literalidad.





