Aproximadamente 50 personas procedentes del barrio Juan XXIII permanecen albergadas en la Normal Superior de Montería tras abandonar sus viviendas por el desbordamiento del río Sinú.
El refugio acoge a 20 familias conformadas por niños, adultos y ancianos que evacuaron cuando el agua alcanzó niveles de hasta la cintura en sus hogares.
Luz Estela Rivera, una de las evacuadas, relató cómo salió junto a su compañero, hijastra, hija y nieto siguiendo las recomendaciones de las autoridades.
“El río se creció de tal manera que las casas se inundaron y quedó todo al tope”, explicó la mujer, quien llegó al albergue el lunes alrededor de las 5 de la tarde.
Rivera logró rescatar sus pertenencias personales antes de la evacuación, aunque reconoció que otras familias perdieron gran parte de sus bienes materiales. La convivencia en el refugio transcurre de manera armoniosa, según manifestó, a pesar de las condiciones difíciles durante la primera noche.
Mayerly Sofía Guisao Fuentes, otra residente del sector Bongo la L, abandonó su vivienda completamente inundada llevando únicamente su colchón, cama, ropa y su mascota. “No teníamos más nada donde irnos”, expresó Guisao, quien comenzó a recoger sus pertenencias desde el lunes cuando observó el incremento del caudal.
María Elena Martínez, también evacuada del mismo barrio, asumió voluntariamente las labores de cocina para apoyar a las familias albergadas. La mujer salió de su hogar el lunes en horas de la mañana cuando la situación se tornó insostenible.
La Alcaldía de Montería suministra insumos y donaciones a los refugiados, quienes aguardan ayuda gubernamental adicional que incluya medicamentos y otros elementos esenciales.









