El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia anunció la conclusión de funciones de Ariel Percy Molina Pimentel, encargado de la oficina de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Bogotá, como respuesta directa a la expulsión de la embajadora colombiana Elizabeth García decretada por el gobierno de Rodrigo Paz Pereira.
La Cancillería colombiana fundamentó la decisión en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que permite a un Estado receptor declarar a cualquier miembro de una misión diplomática como persona non grata, y precisó que la medida se adoptó bajo el principio de reciprocidad, sin que implique una ruptura de las relaciones bilaterales.
En el comunicado oficial, la Cancillería fue enfática en aclarar que ningún funcionario del Gobierno colombiano ha tenido intención de intervenir en los asuntos internos de Bolivia, y reiteró el compromiso del país con principios como la igualdad soberana, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.
A pesar de la tensión, Colombia manifestó su disposición de acompañar iniciativas de paz y diálogo político en Bolivia, siempre que sean solicitadas por ese Estado, y reafirmó el interés de mantener abiertos los canales diplomáticos que han caracterizado más de un siglo de relación bilateral entre ambos países.









