El reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes en Colombia registró un incremento preocupante durante 2024, según datos oficiales de la Defensoría del Pueblo.
La entidad reportó entre 409 y 578 casos el año pasado, lo que representa un aumento frente a los 342 casos documentados en 2023.
Organizaciones expertas en el conflicto armado advierten que estas cifras podrían ser aún mayores debido al subregistro. “Se sabe que hay un subregistro de más del 30%”, señalan defensores de derechos humanos, lo que implicaría que cientos de menores vinculados a grupos armados no aparecen en las estadísticas oficiales.
El departamento del Cauca encabezó la lista durante 2024 con más de 300 casos reportados, seguido por Norte de Santander con 47, Antioquia con 39, Valle del Cauca con 27 y Huila con 23 casos. Esta distribución geográfica evidencia cómo el fenómeno se concentra en zonas de presencia de grupos armados ilegales.
Por organizaciones, el Estado Mayor Central lidera el reclutamiento con un 40% de los casos, seguido por las disidencias con 19%, el ELN con 14% y el Clan del Golfo con 9%. Estas estructuras utilizan a los menores como combatientes y escudos humanos en sus confrontaciones.
Camilo González Posso, presidente de Indepaz, explicó que el problema tiene raíces profundas. “El reclutamiento de menores ha sido una práctica recurrente sistemática de grupos armados”, afirmó. González Posso añadió que las comunidades indígenas del Cauca viven una situación particularmente dramática, con centenares de niños vinculados a estos grupos.
Como respuesta, las fuerzas militares reportan haber recuperado 367 menores reclutados durante 2024, y 2.411 en los últimos tres años y medio. Sin embargo, las cifras demuestran que la prevención continúa siendo el mayor desafío para las autoridades colombianas.






