La NASA cerró el viernes 10 de abril de 2026 uno de los capítulos más ambiciosos de su programa espacial: el regreso exitoso de la misión Artemis II, con cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orión tras completar una vuelta alrededor de la Luna, algo que no ocurría desde hace más de medio siglo.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch, todos de la NASA, y el canadiense Jeremy Hansen amerizaron en el océano Pacífico, frente a San Diego, California, en perfectas condiciones. Vientos de apenas 10 nudos y olas de menos de 1,2 metros recibieron a la tripulación. La cápsula amerizó en “verde”: todos sanos y salvos.
El reingreso fue la prueba más exigente del viaje. Orión entró a la atmósfera a 40.000 km/h equivalente a Mach 32, mientras el escudo térmico soportaba temperaturas de hasta 2.700°C.
Durante seis minutos, la nave quedó incomunicada con la Tierra debido a la capa de plasma que generó la fricción atmosférica. El piloto Victor Glover lo resumió antes del descenso: “Todavía no he empezado a procesar todo lo que hemos vivido… y atravesar la atmósfera montados en una bola de fuego también es algo profundamente impactante”.
La misión duró exactamente diez días, desde el lanzamiento el 1 de abril en Cabo Cañaveral. En ese tiempo, la nave recorrió 1.100.000 kilómetros, se acercó a 6.500 kilómetros de la superficie lunar y estableció un récord: 400.000 kilómetros de distancia de la Tierra para una misión tripulada. Solo 24 astronautas en toda la historia han orbitado la Luna.
La operación de rescate la lideró el buque USS John P. Murtha. Buzos y botes especializados aseguraron la cápsula y extrajeron a la tripulación. La NASA estima que el próximo alunizaje ocurrirá dentro de dos años, utilizando los datos técnicos que esta misión dejó sobre sistemas de soporte vital y navegación en espacio profundo.






