El presidente Abelardo de la Espriella anunció la incautación de 2.001 kilogramos de cocaína en aguas del Caribe colombiano. El resultado llegó con una operación combinada entre la Armada Nacional y Estados Unidos, en la que se interceptaron dos embarcaciones con cinco personas a bordo.
Según el balance del mandatario, el cargamento representa una afectación superior a los 92 millones de dólares para las finanzas de las organizaciones criminales y evitó que más de cinco millones de dosis llegaran a las calles.
Durante el procedimiento, los ocupantes de las lanchas lanzaron al mar parte de la droga para evadir a las autoridades. Sin embargo, unidades de Guardacostas activaron un operativo de búsqueda y recuperación con el que sacaron del agua los 80 bultos en los que iban repartidos los 2.000 paquetes del alcaloide.
Los cinco tripulantes y las dos embarcaciones quedaron a disposición de las autoridades.
Tras conocerse el resultado, De la Espriella aseguró que a los narcoterroristas “se les acabó la tranquilidad”. Advirtió que su Gobierno seguirá persiguiendo las rutas del narcotráfico, golpeando sus estructuras financieras y cerrándoles todos los caminos. El jefe de Estado insistió en que no permitirá que los mares colombianos se usen para inundar de droga al mundo.
La operación se suma a una serie de incautaciones recientes en el Caribe, corredor marítimo que las organizaciones criminales usan para enviar cocaína hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa.





