La Alianza Verde decidió no competir en los mecanismos de selección interpartidista que se realizarán en marzo de 2026, luego de que finalizara el periodo para informar esta intención al Consejo Nacional Electoral.
Rodrigo Romero, quien codirige la agrupación, explicó que la colectividad optó por mantenerse al margen de estos procesos electorales. Los afiliados tendrán autonomía total para elegir a quién respaldar sin ataduras institucionales.
La determinación refleja las fracturas existentes al interior del movimiento político. Tres corrientes claramente diferenciadas impiden alcanzar acuerdos sobre una candidatura única.
El primer grupo impulsa la aspiración de la exalcaldesa capitalina Claudia López, quien recibe el respaldo de la senadora Angélica Lozano. Esta facción representa el sector más visible dentro de la organización.
Una segunda tendencia muestra inclinación por el exmandatario antioqueño Sergio Fajardo, quien busca por tercera vez llegar a la Casa de Nariño. Fajardo manifestó previamente su rechazo a someterse a consultas con otras fuerzas políticas.
La tercera vertiente mantiene cercanía con el actual Gobierno Nacional. Este sector espera conocer quién representará al Frente Amplio, aunque analiza como opción viable al congresista Iván Cepeda, reciente ganador de la consulta del Pacto Histórico.
La ausencia de unidad estratégica coloca a la Alianza Verde en una posición inédita: sin candidato propio ni compromisos colectivos vinculantes. Cada militante actuará según sus convicciones personales durante la campaña presidencial.
Esta situación contrasta con ciclos electorales anteriores, cuando la colectividad logró articular consensos internos alrededor de figuras específicas para disputar la primera magistratura del país.





