Este proyecto se enfoca en crear un entorno escolar más saludable y resiliente, beneficiando a más de 16.000 estudiantes de los grados 8, 9 y 10, así como a sus familias.
La estrategia multifacética incluye diagnósticos de factores de riesgo, evaluaciones del ambiente educativo y aplicación de pruebas de comportamiento para comprender mejor las necesidades de los jóvenes.
Un aspecto destacado del programa es la formación intensiva que recibirán los educadores. Más de 3.000 docentes, directivos y orientadores escolares participarán en talleres diseñados para identificar señales de alerta en la salud mental de sus alumnos y proporcionar apoyo efectivo en situaciones críticas.
La iniciativa no se limita al horario escolar. Un innovador servicio de Call Center operará las 24 horas, los 7 días de la semana, ofreciendo un “lifeline” para estudiantes, padres y maestros que necesiten orientación psicológica en cualquier momento.
El alcalde Kerguelén enfatizó la importancia de este enfoque integral: “No solo estamos educando mentes, sino nutriendo el bienestar emocional de nuestra juventud. Este programa reafirma nuestro compromiso con una educación que va más allá de las aulas, preparando a nuestros jóvenes para enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia y optimismo.”





