Los alcaldes de varios municipios de Córdoba advirtieron sobre una crisis económica y social inminente en las zonas rurales que permanecen bajo el agua tras las recientes inundaciones.
Durante una reunión con delegados del Gobierno Nacional y la Gobernación, los mandatarios expusieron el impacto que deja la emergencia climática en el campo cordobés.
El alcalde de Tierralta, Jesús David Contreras, reportó que en su municipio más de 5.400 familias resultaron damnificadas y cerca de 9.000 hectáreas de cultivos quedaron anegadas.
Según explicó, la afectación compromete la producción de plátano, yuca, arroz, maíz y cacao, además de unidades pecuarias dedicadas a la cría de cerdos, aves y peces.
En Lorica y municipios cercanos a la Ciénaga Grande, las autoridades locales confirmaron que el agua continúa ingresando a corregimientos y áreas urbanas. Los alcaldes señalaron que cada hora surgen nuevos afectados, lo que agrava el panorama social y presiona la capacidad institucional.
Campo golpeado y riesgo de desaceleración

Los mandatarios coincidieron en que la pérdida de cosechas y animales de cría impactará directamente el empleo rural y el comercio local.
La economía de estas poblaciones depende en gran medida de la actividad agropecuaria, por lo que la reducción de ingresos podría generar dificultades para cubrir necesidades básicas y reactivar los negocios.
Ante este escenario, los alcaldes pidieron acelerar la formulación del plan de acción específico para la recuperación productiva y la rehabilitación de infraestructura vial y agrícola.
También solicitaron apoyo financiero para evitar que la emergencia derive en un deterioro prolongado de las condiciones sociales en el departamento.
Las autoridades insistieron en que, además de la ayuda humanitaria, se requieren medidas estructurales que permitan restablecer la economía campesina y proteger a las familias rurales afectadas.




