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Estudios habían advertido sobre avalancha en Mocoa, 9 meses antes

Aunque es cierto que determinar responsabilidades no devolverá la vida de las 258 personas que murieron por la fatal avalancha de tres ríos (Mocoa, Sangoyaco y Mulato) que enlutó a Mocoa y a todo el país, desde la noche del viernes, se ha evidenciado que...


Aunque es cierto que determinar responsabilidades no devolverá la vida de las 258 personas que murieron por la fatal avalancha de tres ríos (Mocoa, Sangoyaco y Mulato) que enlutó a Mocoa y a todo el país, desde la noche del viernes, se ha evidenciado que desde hace más de nueve meses, autoridades ambientales habían advertido la alerta de una tragedia anunciada. Lo que debería de ahora en adelante evitar que otra tragedia similar se repita.

avalanchaMocoaSegún describe el portal sostenibilidad.semana.com Corpoamazonía y la gobernación del Putumayo habían entregado unos “estudios de modelamiento” que advertían con anticipación que este tipo de emergencias podrían suceder con tal magnitud, con la afectación del acueducto y las subestaciones eléctricas.

 “Se hizo un taller con el Servicio Geológico Colombiano donde se mencionaron y advirtieron sobre los asentamientos inadecuados en ciertas áreas, es un tema de uso inadecuado de los suelos que agrava este tipo de eventos. Hace nueve meses los estudios revelaban que algo como esto podía pasar”, explicó Luis Alexander Mejía, director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonía).

En el artículo publicado también por Revista Semana, titulado Mocoa: ¿Furia de la Naturaleza?, el ambientalista Rodrigo Botero detalla que la tragedia fue causada también por la “mano destructora del hombre”, el investigador quien ha viajado por esta zona, durante largos años relata: “observamos, cómo han cambiado drásticamente los patrones de precipitación. La intensidad de los aguaceros, el volumen total por mes y por año, la frecuencia de eventos extremos es notoria. Es decir, además de la condición intrínseca (susceptibilidad de los suelos, paisajes inestables, precipitación, pendientes fuertes y largas), un uso del suelo crecientemente inapropiado, se suma una condición de cambio en los patrones de precipitación; todo lo anterior, genera un efecto acumulativo y sinérgico, que tiene el potencial de generar avalanchas (por sedimentación y taponamiento de ríos en partes altas y medias), que en el caso de encontrar poblaciones o asentamientos en su curso, producen desastres”.

A su vez, el columnista Juan Lozano, en su escrito publicado por el diario El Tiempo; Mocoa: Tragedia que se pudo evitar advierte sobre “las acciones humanas y malos diseños institucionales”, como causantes de la tragedia:

WhatsApp Image 2017-04-01 at 8.47.15 AMNo fue la lluvia, sola, la que provocó esta tragedia. Fueron malas acciones humanas y malos diseños institucionales. Fueron la falta de actualización del POT, la ausencia de coordinación entre los instrumentos de planificación del suelo y las cuencas (Pomcas), la precariedad de las alarmas y alertas tempranas; el desdén de los políticos, locales y nacional, frente a los asuntos ambientales; la mala gestión del Fondo de Adaptación, creado y adscrito a Minhacienda tras la emergencia invernal del 2010; la pobreza presupuestal de Corpoamazonia, los cultivos ilícitos, la minería, la ganadería extensiva en zonas inapropiadas, la deforestación galopante, la erosión y la urbanización ilegal en rondas y conos de deyección, presionada por la pobreza, en zonas de alto riesgo”.

Ante esto, llaman la atención reiteradamente de los organismos y autoridades gubernamentales, para que se evite otra tragedia similar:

“Cambio drástico en la planificación del desarrollo urbano de Mocoa, lo cual implica reasentamientos definitivos para varias zonas. De otra parte, control real y efectivo del uso del suelo en las zonas de las cuencas que circundan la ciudad, lo cual implica además de la aplicación de la ley, una revisión profunda del ordenamiento del suelo rural y una presencia efectiva en el territorio, en las goteras de sus oficinas principales. Y finalmente, una adecuación a los eventos extremos climáticos, que tiene efectos sobre los diseños y ubicación de ciudades, infraestructuras, y manejo de áreas de riesgo en ríos y laderas entre otros”. (Revista Semana Mocoa: ¿Furia de la Naturaleza?).

 

 

 

 

 



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