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¿Cómo hacer de sus propósitos de año nuevo, una realidad?; siga estos consejos

De cada quien depende, disponer de su esfuerzo y disciplina para cumplir sus metas.


El mes de enero es por excelencia, un tiempo de reflexión, proyección e impulso para la mayoría de las personas quienes se plantean nuevos objetivos, propósitos y metas por cumplir; sin embargo es sabido que no todas estas expectativas se cumplen, muchas veces por falta de disciplina o apoyo de quienes nos rodean; para que eso no le suceda; aquí le recopilamos varios consejos que dan expertos en crecimiento personal, para que sus propósitos de año nuevo no se queden solo en eso, y se conviertan en una realidad.

Escribe los propósitos en papel:

Aún en la era de lo digital, no tenemos por qué abandonar el soporte físico. Coge una libreta o un papel y dibuja dos columnas En la columna de la izquierda, escribe los pensamientos negativos sobre ti que sueles tener presentes (ej: no soy capaz de hacer deporte nunca). Luego, en la columna de la derecha, escribe su opuesto: una declaración positiva (ej: soy capaz de hacer deporte 3 veces a la semana). Una vez que hayas terminado, lee la lista de los pensamientos y propósitos positivos. Gasta tu energía enfocándote en lo positivo. Tu vida puede cambiar si así lo deseas. De hecho, un estudio demostró que el simple hecho de poner por escrito tus objetivos aumenta la probabilidad de lograrlos en un 42%.

Aleja los pensamientos negativos:

Cuando un pensamiento negativo entra en tu mente, no le des importancia;  Permitir que los pensamientos negativos giren en tu mente puede ser un hábito nefasto, ya que la cantidad de energía que necesitas para alimentar dichos pensamientos es demasiada; por tanto aparta los pensamientos contraproducentes y verás que todo mejora.

Gasta tu energía en cosas que puedes controlar

Y, por tanto, gastar menos energía (o ninguna) en cosas que no puedes controlar. No puedes controlar a otras personas o lo que sucediera en el pasado. Puedes controlar tus reacciones ante las personas y puedes controlar lo que haces en el momento presente. Permítete el espacio para crear posibilidades para el futuro centrándote en lo que puedes hacer aquí y ahora, ya que el futuro comienza hoy.

Crea un horario semanal

En base a los propósitos de Año Nuevo que hemos puesto sobre el papel, crea ahora un horario semanal. Intenta que las actividades diarias se conviertan en una rutina. Deja que esa rutina haga el trabajo pesado por ti. Para ayudarte a que te resulte más fácil, haz copias de este horario semanal y colócalas en las áreas de la casa por las que pasas muy a menudo. No se te olvidará lo que te has propuesto llevar a cabo.

Comparte tus objetivos con la familia

Puedes programar una reunión familiar semanal o mensual. Comparte el horario con tu círculo más íntimo familiar y ten una conversación acerca de tus expectativas. Puede ayudarte de dos formas: primero para compartir la experiencia de tus propósitos y como acicate de los mismos. Tu familia también querrá ayudarte en la medida de lo posible.

Construye tu meta con tus éxitos

Sin importar cuán pequeño sea el éxito. Eso no es lo importante. Crea la base con pequeños incrementos de cambio y sé feliz con tu progreso. ¡Diviértete!

Diario de recompensas

Si es necesario, puedes crear una tercera tabla en tus objetivos semanales o mensuales con recompensas o gratificaciones por haber llegado al siguiente pequeño objetivo. Recompénsate con un libro que estés deseando leer, ir a comer a tu restaurante favorito… siempre sin perder de vista la meta final. Sentirse orgulloso de los pequeños pasos -y otorgarles un pequeño premio- nos llevará a conseguir lo que buscábamos con más tranquilidad y menos presión. Además, nos aportará una motivación extra.

Cuídate

Debes convertirte a ti mismo en una prioridad, para poder trabajar a un nivel óptimo en todas las áreas de la vida. Eso implica dormir al menos 7-8 horas cada noche, comer saludablemente y hacer ejercicio. Si no sigues estas directrices será más complicado que puedas cargar con todo el peso del día a día más tus objetivos, sin desfallecer.

Aprende a decir ‘no’

No, no es una palabra negativa. Al contrario. Debemos aprender a decir “no” a todas aquellas solicitudes de los demás que nos restarán tiempo y espacio que necesitamos para cuidarnos mejor y evitar el agotamiento.

Comienza con tus buenos propósitos cuanto antes

No es necesario esperar a la víspera del Año Nuevo para comenzar con el primer propósito. Eso sí, tómate unos días de reflexión antes de empezar y piensa concretamente qué es lo que quieres lograr. Da igual la época del año en que leas esto, puedes empezar cuando creas que estás preparado y tienes claro lo que quieres conseguir.

No le dejes todo a la Fuerza de Voluntad

La mayoría de las personas se atasca en su objetivo pensando que la fuerza de voluntad es la respuesta. En una encuesta a 1,134 adultos divulgada por la Asociación Americana de Psicología, la fuerza de voluntad fue la principal razón por la que las personas afirmaban no querer hacer cambios positivos en su vida. Sin embargo, la clave está en probar nuevos enfoques. Con la ayuda de un organizador profesional, puedes planear muchas semanas con anticipación, y poner dicho calendario de tareas con fechas límite en el frigorífico. Descubrirás que cambiar tu forma de pensar y ser capaz de mantenerla es la clave del éxito. Recuerda que no se trata de una carrera de velocidad, sino de fondo, de una maratón.

Los riesgos de los propósitos demasiado exigentes

No podemos ponernos metas exageradas o desproporcionadas. Tomemos, por ejemplo, el hecho de que el ciudadano promedio se pone el mismo propósito diez años seguidos y el objetivo suele abandonarse a las seis semanas aproximadamente. Uno de los motivos es porque nos hemos puesto una meta demasiado exigente. De hecho, de los que tienen éxito, por lo general sucede tras seis intentos, lo que significa seis años de esfuerzo, por ellos hay que plantearse metas a corto, mediano y largo plazo.

Los pequeños pasos funcionan

Si mantenemos nuestros sueños y metas complejas pero nos esforzamos por hacer que los pasos diarios hacia ellos sean lo más pequeño posible, nuestras posibilidades de éxito serán mucho mayores. Por ejemplo, si el ejercicio y la forma física son tus objetivos clave, considera correr o hacer flexiones durante un minuto cada día. En el proceso, empezarás a construir un hábito que te ayudará a mantener la meta a largo plazo. Los pequeños pasos no funcionan más rápido que los saltos de gigante, pero funcionan. Cuando eliges comenzar con pequeños pasos, pasos que no requieren meses o años de fuerza de voluntad y disciplina, construyes hábitos que se mantienen en el tiempo. Para toda la vida.

Y ahora, sí, ¿dispuesto a que este 2018, sí cumplas tus metas?

Con información de www.muyinteresante.es

 



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