La seccional Córdoba de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco) pidió a las autoridades investigar las denuncias de Álvaro Segrith Sepúlveda, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Montería. Sepúlveda habló de presuntas amenazas en su contra y de posibles irregularidades en la elección de la nueva junta directiva de la entidad.
El gremio expresó su solidaridad con el dirigente y pidió garantías para su seguridad. También reclamó que las investigaciones avancen con rigor y a tiempo, que establezcan responsabilidades y que respeten el debido proceso y la presunción de inocencia.
En un comunicado firmado por su junta directiva, Fenalco rechazó la intimidación, las presiones indebidas y cualquier interferencia que afecte la autonomía de las organizaciones empresariales. “La transparencia institucional no es negociable”, afirmó la agremiación.
La Cámara de Comercio elegirá su junta directiva el 3 de diciembre. Para Fenalco, las autoridades deben revisar los señalamientos sobre posibles afiliaciones irregulares, uso indebido de datos empresariales y eventuales maniobras para manipular la votación.
La federación también pidió a los organismos de inspección, vigilancia y control dar garantías durante todo el proceso, en especial en la verificación de los requisitos de los votantes, la legitimidad de las afiliaciones y la protección de la información de los empresarios.
El gremio advirtió que la legitimidad de las cámaras de comercio depende de la confianza de comerciantes, emprendedores y ciudadanos. “La Cámara de Comercio debe estar al servicio de los empresarios, no de intereses particulares”, señaló el documento.
Fenalco invitó a los empresarios habilitados para votar a hacerlo con responsabilidad e independencia. A los aspirantes les pidió demostrar, además de cumplir los requisitos legales, trayectoria, solvencia ética, liderazgo, conocimiento de la economía del departamento y compromiso con el interés colectivo.
Según la organización, Córdoba necesita una Cámara de Comercio capaz de construir consensos, fortalecer las cadenas productivas, abrir mercados y atraer inversión. “La representación empresarial debe ser una responsabilidad de servicio, nunca un instrumento de poder personal, político o económico”, concluyó el pronunciamiento.





