Empresas Públicas de Medellín (EPM) dejará de inyectar recursos extraordinarios a Afinia, su filial de energía en el Caribe, mientras no exista una salida de fondo a la crisis financiera de esa compañía. Su gerente general, John Maya Salazar, calificó la compra como “el peor negocio que ha hecho EPM en la historia”.
Para terminar 2026, la operadora necesita 800.000 millones de pesos del Gobierno Nacional: 400.000 millones en octubre y una suma igual antes de diciembre. Maya espera el primer desembolso la próxima semana, tras reuniones diarias con el Ministerio de Hacienda y la ministra de Minas y Energía.
Sostener a Afinia le costó a EPM 1,5 billones de pesos el año pasado, y el directivo calcula una cifra similar para este año. Para explicarlo, comparó la empresa con un negocio que pierde dinero a diario: “el panadero no puede seguir toda la vida perdiendo plata”.
Los indicadores muestran el tamaño del problema. Afinia recauda entre el 83 y el 84 % de lo que factura y registra pérdidas de energía del 29 %, frente a un promedio nacional cercano al 14 % y a niveles del 8 o 9 % en EPM. En el Cesar, las pérdidas llegan al 40 %.
De acuerdo con Maya, el presidente de la República ordenó encontrar una solución estructural antes del 31 de diciembre. EPM ya llevó al Ministerio de Minas y a la CREG varias propuestas: instalar medidores prepago obligatorios en los estratos 0, 1 y 2, normalizar los barrios subnormales y declarar una emergencia económica por el fenómeno de El Niño.
Esa emergencia permitiría actuar de inmediato, sin esperar un trámite legislativo que podría tardar dos o tres años. La sequía agrava el panorama porque obligó a EPM a comprar energía en bolsa a precios más altos que los de venta.
Afinia atiende a 1,8 millones de usuarios en Córdoba, Sucre, Bolívar y Cesar.





