Un total de 4.235 aletas de tiburón cercenadas fueron encontradas en un establecimiento de comercio de Tumaco, Nariño. Según la Fiscalía General de la Nación, se trata de la incautación más grande de este tipo registrada en el país. De acuerdo con el ente investigador, el cargamento correspondería a más de mil tiburones sacrificados para alimentar el mercado ilegal.
Las primeras verificaciones indican que entre las especies afectadas estarían el tiburón martillo, el tigre, el sedoso, el zorro, el cobrizo y el punta negra. Varias de estas especies tienen poblaciones amenazadas en el Pacífico y cumplen funciones clave en el equilibrio de los ecosistemas marinos. Las evidencias recolectadas por las autoridades apuntan a que las aletas serían enviadas a Ecuador para su comercialización.
El aleteo consiste en cortar las aletas del animal y descartar el resto del cuerpo, muchas veces en el mar. Es una de las prácticas más cuestionadas por organizaciones ambientales, pues la alta demanda internacional de este producto la ha convertido en un negocio lucrativo para redes de tráfico de fauna.
El hallazgo generó reacciones inmediatas. El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, calificó el hecho de indignante y pidió a las autoridades actuar con contundencia para que caiga todo el peso de la ley sobre los responsables. Arjona advirtió que el país no puede permitir que el tráfico ilegal de fauna siga destruyendo los ecosistemas marinos para sostener negocios criminales.
El material quedó bajo custodia de las autoridades mientras avanzan las investigaciones para establecer la ruta del cargamento y a sus responsables.





