Juan Carlos Beltrán Coronado nació hace 52 años en la orilla del río Sinú y allí sigue. Vive en el barrio Juan XXIII, sector El Bongo, en una casa de tabla y zinc que amenaza con venirse abajo.
Su historia con las promesas de reubicación es larga. “Mi mamá y mi papá se murieron esperando la reubicación y nunca llegó”, dijo.
La convivencia con el río marcó su infancia. Sus padres salían a trabajar y dejaban solos a los ocho hijos, con el temor permanente de que alguno se ahogara. Recuerda además que las crecientes traían serpientes que se refugiaban debajo de las camas. Una de ellas estuvo a punto de morder a uno de los niños.
La emergencia por el frente frío de febrero agravó las condiciones de la vivienda. “Estábamos dormidos cuando sentí, me levanté y estaba el agua dentro”, relató. Desde entonces la estructura quedó comprometida y el techo dejó de protegerlo de la lluvia.
En ese espacio conviven ocho personas: su hermana con tres hijos, su hermano con su compañera y él.
Beltrán Coronado asegura que funcionarios censaron el sector para un proceso de reubicación asociado a la ronda del Sinú, pero que no ha recibido notificación posterior. Durante la emergencia invernal tampoco llegó ninguna entidad al sector, según su relato; él acudió por cuenta propia a registrarse en un punto habilitado en el centro de la ciudad.
Su situación económica le impide resolver el problema por otra vía. Padece artrosis y lupus eritematoso, eso limita su capacidad de trabajo, de modo que pagar un arriendo no está a su alcance.
Sobre el proyecto de vivienda que la Alcaldía anunció para Playa Brígida, Beltrán Coronado sostuvo que su sector no ha sido mencionado. “El sector Bongo nunca lo mencionan para nada”, afirmó, pese a que también sufre inundaciones recurrentes.
Su petición apunta a que la margen izquierda del río entre en los planes de reubicación. Mientras tanto, pide una solución provisional que le permita un techo seguro.
Ante la pregunta de si espera que llegue alguna notificación, su respuesta resume cuatro décadas de espera: “No creo que llegue”.





