El pasado 13 de abril, habitantes de una zona rural de Curacaví, en la Región Metropolitana de Santiago, reportaron el hallazgo de restos humanos calcinados en el sector conocido como Cuesta Zapata. Según El Tiempo.
Lo que encontraron las autoridades chilenas desató una investigación que sacudió a dos países, la víctima era colombiana, y su asesino, su propio amigo. El 25 de mayo, el Juzgado de Garantía de Curacaví formalizó la investigación y decretó prisión preventiva contra dos ciudadanos colombianos por homicidio calificado.
Uno de los imputados es Abel Stiven Carabalí, exjugador de fútbol oriundo de Cali, quien compartía vivienda con la víctima tras haber migrado juntos a Chile en busca de mejores oportunidades.
La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) estableció que el hombre había sido atacado con múltiples heridas cortopunzantes, decapitado y quemado antes de que sus restos fueran abandonados en ese paraje.
Cámaras de seguridad privadas y municipales captaron el momento en que el presunto responsable trasladó el cuerpo dentro de una maleta hasta dejarlo en el lugar. Junto a la cabeza de la víctima, los investigadores hallaron una Biblia.







