“De mí no esperen declaraciones en contra de la paz”: Iván Cepeda sobre fiesta en cárcel de Itagüí

El candidato del Pacto Histórico esquivó las críticas al proceso de negociación de Paz Total y dejó el escándalo en manos de las autoridades penitenciarias.
2 horas atrás

El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, rompió el silencio este jueves 10 de abril frente al escándalo desatado por una parranda vallenata organizada al interior de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, Antioquia, pero lo hizo para marcar distancia del debate político que rodea el caso.

“Eso lo deben tratar las autoridades carcelarias, por supuesto, pero de mí no esperen declaraciones contra la paz”, dijo Cepeda Castro, con una postura que sus críticos ya califican de evasiva.

El aspirante a la Casa de Nariño reafirmó que el asunto debe ser manejado por las entidades penitenciarias competentes, sin abrirle la puerta a cuestionamientos sobre el modelo de negociación que el gobierno del presidente Gustavo Petro ha adelantado con estructuras criminales del Valle de Aburrá.

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El escándalo que motivó sus palabras estalló el pasado miércoles 8 de abril, cuando se conoció que cabecillas de bandas recluidos en ese penal organizaron una celebración con licor, comida traída desde afuera y la actuación del cantante vallenato Nelson Velásquez. El costo de la fiesta habría superado los 500 millones de pesos.

La oposición no tardó en reaccionar. Congresistas del Centro Democrático anunciaron debates de control político para que el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, y el director del INPEC respondan por lo ocurrido.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificaron los hechos como el retrato más claro del fracaso de la denominada Paz Total.

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El gobierno, por su parte, ya suspendió los diálogos con los voceros de las bandas y removió al director encargado del penal. La Procuraduría abrió una indagación disciplinaria contra los funcionarios que estaban de turno el día de la rumba.

Cepeda Castro, quien aspira a recoger el voto de los sectores que respaldan la apuesta de paz del gobierno saliente, optó por no alejarse de esa bandera electoral aunque el escándalo siga creciendo.