El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó ante el Congreso de la República que un segundo avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana saldrá de operación en los próximos días, luego de que ya se tenga en proceso la salida de otra aeronave fabricada en 1960 y recibida por Colombia en 1968.
Sánchez fue claro en que ambas decisiones no guardan relación con el accidente ocurrido recientemente en Putumayo. Según el ministro, las salidas responden exclusivamente al agotamiento de los ciclos de vuelo de las aeronaves y a la imposibilidad práctica de conseguir repuestos para aviones con más de seis décadas de fabricación.
Para ilustrar la situación, el ministro recurrió a una analogía directa, intentar conseguir repuestos para estos aviones equivale a buscar piezas para el primer iPhone o el primer celular que salió al mercado. La producción ya no existe al mismo nivel, las actualizaciones resultan demasiado costosas y en algunos casos el proceso se vuelve técnicamente riesgoso.
El primer Hércules que sale de servicio fue fabricado en 1960 y operó en Colombia desde 1968, lo que significa que la aeronave acumuló más de 55 años de servicio activo en el país. El segundo avión, cuya salida Sánchez anunció como inminente, no tuvo detalles adicionales de identificación durante la intervención ministerial.
Ante este panorama de reducción de flota, el Gobierno Nacional trabaja en un Conpes de 13 billones de pesos orientado a reforzar las capacidades en materia de seguridad, lo que incluiría la modernización del equipamiento militar. Por ahora, la Fuerza Aérea Colombiana enfrenta la salida simultánea de dos de sus aviones de transporte pesado sin que se haya anunciado un reemplazo concreto para ninguno de los dos.






