Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado 28 de febrero de 2026 una ofensiva militar conjunta a gran escala contra Irán, en lo que Netanyahu denominó una acción para eliminar “la amenaza existencial” que representa el régimen de Teherán. La operación, bautizada como “León Rugiente”, incluyó bombardeos en Teherán, Qom, Isfahan, Karaj y Kermanshah.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó en una alocución televisada que existen “señales crecientes” de que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, de 86 años, “ya no está entre nosotros”, tras el ataque al complejo donde residía en el centro de Teherán. Sin embargo, aún no existe confirmación oficial de ninguna de las partes.
El canciller iraní, Abás Araqchí, declaró a medios internacionales que Jamenei se encontraba con vida “hasta donde yo sé”, y que la situación estaba “bajo control”. Una fuente iraní citada por Reuters indicó que el líder supremo no se encontraba en Teherán al momento de los ataques y había sido trasladado a un lugar seguro.
Las evaluaciones preliminares entre funcionarios israelíes señalan que el ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour, habrían sido abatidos en los bombardeos.
Irán respondió con una oleada de misiles balísticos y drones contra territorio israelí y bases militares estadounidenses en el Golfo. El aeropuerto Internacional de Dubái, el más concurrido del mundo para vuelos internacionales, suspendió operaciones de manera indefinida.
Netanyahu llamó al pueblo iraní a “alzarse y tomar su destino en sus propias manos”, mientras Trump afirmó que Irán tardará “varios años” en recuperarse de los ataques.





