Calixto Pacheco llegó a la reunión convocada por la Cámara de Comercio de Montería con una historia que resume lo que vivieron cientos de comerciantes de la Comuna 1. Su negocio, Papelería y Miscelánea Calixto, ubicado en la calle 26 número 18W-35 del barrio El Dorado, quedó destruido en su totalidad. Pérdida total de inventario y activos fijos. Aproximadamente 60 millones de pesos en mercancía, en plena temporada escolar, cuando el negocio estaba lleno de cuadernos, lápices, peluches, maquillaje y artículos de miscelánea.
Las diez vitrinas del local quedaron completamente oxidadas por el agua. Repararlas, dice Calixto, costaría más que reponerlas. Tuvieron que desecharlas.
Lo que más golpea de su relato no es solo la magnitud de la pérdida, sino la secuencia de abandonos que la acompañó. Una semana antes de la inundación intentó conseguir una bodega para resguardar la mercancía. Le pedían contrato mínimo de seis meses, fiador y estudio de crédito. La más barata costaba 2 millones 800 mil pesos. Imposible para un comerciante que no tenía certeza de necesitarla.
El viernes en la noche, cuando el agua ya venía encima, salió con su familia llevando solo los colchones. El sábado regresó sin encontrar botes ni ayuda. Pasó el día entero metido en el agua buscando apoyo. El domingo consiguió una canoa de madera que le cobró 150 mil pesos por viaje, embarcación a la que además, se le metía el agua. Con ella sacó la nevera, la lavadora, dos computadoras y la fotocopiadora. Lo demás se perdió.
Intentó que alguna autoridad certificara el daño. Llamó a la Defensoría del Pueblo, a la Inspección de Policía y a la Alcaldía de Montería. La respuesta fue uniforme: ninguna tenía competencia para certificar daños y debía buscar un perito por su cuenta. Sin saber dónde encontrar uno, Calixto tomó fotos como única evidencia.
La respuesta que recibió de las entidades que visitó fue directa y demoledora: no hay dinero para reparar a nadie.





