Más de tres semanas después de que las inundaciones golpearan con fuerza al departamento de Córdoba, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres dio un parte de transición: la fase de respuesta inmediata está llegando a su fin y el departamento comienza a moverse hacia la recuperación temprana.
Así lo anunció Carlos Carrillo, director de la UNGRD, quien precisó que esta nueva etapa implica un cambio de enfoque en las operaciones. Ya no se trata de rescatar personas ni de contener el avance del agua, sino de desaguar las zonas afectadas, atender los problemas sanitarios derivados del estancamiento y sentar las bases para lo que viene después.
“No hay personas desaparecidas. Desgraciadamente 22 personas perdieron la vida en el país”, dijo Carrillo, marcando con esa cifra el cierre de la etapa más aguda de la emergencia.
Uno de los elementos que define esta transición es precisamente la acción comunitaria. Carrillo destacó que las obras que las propias comunidades adelantan con esfuerzo propio, acompañadas por el sistema institucional, son en sí mismas recuperación temprana. Esa energía colectiva, dijo, es parte del proceso.
En paralelo, la UNGRD trabaja en cerrar los puntos donde el río rompió sus márgenes, tanto en la margen izquierda, la más afectada, como en algunos tramos de la margen derecha.
El desagüe de las zonas inundadas es la prioridad inmediata, junto con el control de la biomasa en descomposición que está generando vectores, enfermedades diarreicas y dermatitis entre los damnificados.
Esta fase de recuperación temprana debe desembocar, según Carrillo, en la construcción de un Plan de Acción Específica de Recuperación que recoja las necesidades de todos los sectores, sea propuesto por la UNGRD y aprobado por el Consejo Nacional de Gestión del Riesgo.




