Luis Alberto Ramírez Urdaneta, conocido con los alias ‘Risa’ o ‘El Diablo’, fue capturado en flagrancia en Montería, luego de casi dos años de seguimiento de inteligencia militar. El anuncio lo hizo el brigadier general Óscar del Cristo Díaz Montiel, comandante de la Décima Primera Brigada.
El capturado es un ciudadano venezolano de 26 años que, según las autoridades, lleva aproximadamente ocho años delinquiendo dentro de las filas del Clan del Golfo, específicamente en la subestructura denominada Javier Yépez Cantero.
Durante ese tiempo habría consolidado un historial criminal que abarca homicidios, secuestros agravados, extorsión, incendio y fabricación, tráfico y porte ilegal de armas, delitos que ya le fueron imputados formalmente.
El perfil que construyeron las autoridades a lo largo del proceso de inteligencia es el de un operador con alto nivel de peligrosidad. Ramírez Urdaneta no era un eslabón menor: según el Comandante de la Décima Primera Brigada, el sujeto habría tenido bajo su mando a aproximadamente seis sicarios a quienes dirigía y a través de quienes ejecutaba homicidios en zonas urbanas y rurales de Montería, incluyendo los corregimientos de San Isidro, Santa Isabel y Cuateque.
Su historial criminal incluye presunta responsabilidad en el asesinato de miembros de la fuerza pública, entre ellos un guardián del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) y personal de la Policía Nacional, crímenes perpetrados en años anteriores y el año pasado. Además, habría sido el responsable de centralizar el arsenal del grupo: recopilar, mover y distribuir las armas utilizadas en los ataques.
La nacionalidad venezolana del capturado dificultó durante meses su plena identificación, lo que obligó a las autoridades a construir el caso con paciencia y rigor. Al momento de su aprehensión se le incautó un revólver calibre 38.
El general Díaz Montiel destacó que con esta captura se logró neutralizar a quien habría sido el principal responsable de los cobros extorsivos que afectaban a comerciantes, empresas y ciudadanos en el área metropolitana de Montería, impactando de manera directa las finanzas y la capacidad operativa del Clan del Golfo en la región.




