Una fuerza de trabajo colectiva se movilizó este viernes en Las Palomas para enfrentar el desbordamiento del río Sinú.
Más de 180 personas, entre contratistas, voluntarios y miembros de organismos como la Defensa Civil, el Ejército, Bomberos, la Policía y la UNGRD, trabajan de manera simultánea en dos frentes: el llenado y transporte de sacos, y el cierre directo de las bocas ubicadas en El Tigre y Las Olas, por donde ingresaron las aguas que hoy mantienen anegada buena parte de la margen izquierda.
La dinámica en el terreno es constante. Más de cien personas se dedican al llenado de sacos y su traslado en lanchas, que movilizan entre 250 y 300 unidades por viaje hacia el punto donde se levanta el dique artesanal.
Al mismo tiempo, más de 80 trabajadores refuerzan directamente la estructura de madera de dos compartimentos, dentro de la cual se depositan los sacos rellenos de suelo para conformar una barrera flexible pero firme contra el caudal.
El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, estuvo presente durante la jornada y acompañó las labores junto a la comunidad.
“Somos una administración de territorio, estamos aquí, con la gente, trabajando hombro a hombro. Cada saco que llenamos es una acción concreta para proteger la vida de los monterianos”, afirmó el mandatario.
La intervención también genera un efecto económico positivo en medio de la crisis: la mano de obra ribereña está siendo vinculada directamente a las labores, bajo supervisión ingenieril, lo que dinamiza el ingreso de las familias afectadas por el propio desbordamiento.
La obra no solo protege a Montería. Los municipios de Cereté, San Pelayo, Lorica y San Bernardo del Viento permanecen en alerta ante el incremento del caudal, y el cierre exitoso de estas bocas reduciría el riesgo para toda la zona.




