El presidente Gustavo Petro dejó en evidencia una orden militar sin cumplir: el Ejército Nacional no ha roto los diques que, según él, deben abrirse para permitir que las ciénagas desecadas de Córdoba vuelvan a su estado natural. La revelación la hizo a través de su cuenta en X, en medio de la emergencia climática que azota al departamento.
El mandatario fue directo al señalar que la demora no es menor. Para Petro, esos diques son el obstáculo que impide restablecer el equilibrio hídrico del territorio cordobés, y su permanencia representa la continuidad de un daño que, en sus palabras, fue hecho “a sangre y fuego” cuando los humedales fueron drenados artificialmente para convertirlos en tierras productivas.
En ese sentido, el jefe de Estado dijo que lo ocurrido con las inundaciones no es reversible para quienes tenían haciendas en esas zonas.
“Las haciendas inundadas donde antes había ciénagas y río, ya no se restablecerán”, escribió Petro, al precisar que el agua recupera los espacios que históricamente le pertenecían
La declaración también incluyó una visión de largo plazo sobre cómo debe reorganizarse el territorio. El presidente invocó el conocimiento ancestral de los pueblos zenú y sinuano como referencia para ese reordenamiento. “Es la hora de lograr de nuevo el equilibrio que tenían los zenués y los antiguos sinuanos”, afirmó.
Lo que queda pendiente es la ejecución concreta de lo anunciado. Mientras el debate político crece, los diques siguen en pie y las ciénagas desecadas permanecen sin recuperar.




