El presidente Gustavo Petro ofreció este lunes un detallado recuento médico del caso de Kevin Arley Acosta Pico, el niño de 7 años con hemofilia que falleció tras un traumatismo craneoencefálico, defendiendo la actuación del gobierno y negando responsabilidad directa en su muerte.
En un mensaje público, el mandatario describió minuciosamente la secuencia de eventos: el niño sufrió una caída en un polideportivo, perdió el conocimiento durante cinco minutos y presentó otorragia y epistaxis, señales de fractura de la base del cráneo.
Petro explicó que Kevin fue atendido inicialmente en el hospital local de Palestina, Huila, y luego remitido al hospital de Pitalito, donde una tomografía reveló fractura y hematomas. El estado del paciente se deterioró y se informó a la madre sobre la necesidad de intervención quirúrgica.
“La madre no acepta la intervención. Hay informe del rechazo firmado y prefiere seguir con el tratamiento clínico”, señaló el presidente, aclarando que no podía juzgar si fue lo acertado.
El niño presentó síntomas de compresión cerebral en la madrugada. Durante el traslado aéreo a Bogotá sufrió paro cardiorrespiratorio a las 5:00 p.m. Fue reanimado en el Hospital de la Misericordia, pero falleció poco después con pronóstico de lesión severa irreversible.
“No mentimos anoche, no nos estamos tapando algo con otra cosa”, afirmó Petro, quien pidió investigar más, especialmente el traslado desde Santander hacia el Huila y la pausa en la entrega del medicamento vital.
El mandatario reveló que la última dosis del tratamiento debía aplicarse el 14 de enero pero no se administró, situación que forma parte de la investigación de la Fiscalía contra la Nueva EPS.
La Fiscalía General de la Nación investiga la responsabilidad penal de la EPS por la interrupción del tratamiento desde el 12 de diciembre de 2025.




