Las intensas lluvias que azotan el sur del Caribe colombiano mantienen bajo el agua más de 35.000 hectáreas y han generado afectaciones productivas en al menos 300.000 más, principalmente en zonas rurales de Córdoba y Sucre.
El balance fue expuesto por el Gobierno Nacional durante el Consejo de Gestión del Riesgo, tras evaluar el impacto de crecientes súbitas, desbordamientos de ríos y saturación de suelos provocados por lluvias continuas y un frente frío atípico.
Las áreas más comprometidas corresponden a cultivos agrícolas, ganadería y terrenos de subsistencia campesina, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria y los ingresos de miles de familias. Organismos técnicos advierten que la magnitud del daño podría extenderse si persisten las precipitaciones previstas para los próximos días.
Las autoridades adelantan censos, entrega de ayudas humanitarias y monitoreo hidrológico permanente para mitigar pérdidas y planear la recuperación del sector productivo. El objetivo es evitar una crisis económica mayor en la región y proteger los medios de vida rurales.






