La solidaridad de los uniformados de la Policía Nacional se hizo visible en las calles inundadas del barrio Sucre, donde decenas de agentes ayudaron a las familias a salvar sus pertenencias del agua que invadió sus hogares.
Camas, electrodomésticos y muebles fueron trasladados por los policías hacia zonas seguras y albergues, mientras las familias enfrentaban el drama de abandonar sus viviendas por el desbordamiento de los canales y el aumento del nivel del río Sinú.
El Mayor Andrés Martínez, comandante de la Estación de Policía Norte, expresó el compromiso humano de la institución.
“Hoy estamos cumpliendo una labor humanitaria de corazón. No vamos a dejar solas a estas familias; estamos trabajando hombro a hombro con ellas para salvar lo que con tanto esfuerzo han conseguido”, manifestó el oficial.
La Policía mantiene vigilancia permanente en el sector para garantizar la seguridad de las pertenencias evacuadas y prevenir hurtos que puedan aprovechar la emergencia. Los uniformados coordinan con los organismos de gestión del riesgo para facilitar la evacuación y mantener el orden en albergues.
En el sector de la 41, la unión entre comunidad y Policía se materializa en barricadas construidas con sacos de arena a orillas del río Sinú. Residentes y agentes trabajan juntos para proteger las viviendas del embate del agua.
El Subteniente Juan Benavides, jefe del servicio, destacó la importancia del trabajo conjunto. “El trabajo articulado con la comunidad es fundamental en estos momentos. Somos una Policía cercana, solidaria y comprometida con el bienestar de nuestra gente”, afirmó el uniformado.





