Montería se merece un Museo de Arte Moderno

Mario Sánchez Arteaga.
1 mes atrás

El MAMMO

Es mucho lo que se habla y se muestra del crecimiento cultural y turístico de la ciudad de Montería en los últimos años. Capacidad hotelera, infraestructura de espacios (aunque pequeños) para eventos y, sobre todo, un movimiento artístico que emerge desmedidamente, haciendo de la capital cordobesa un territorio que mira más allá del ganado, las abarcas y el sombrero de vueltas.

En el año son diversos los eventos que se vienen haciendo, mostrando y visibilizando el patrimonio cultural de Córdoba y el caribe colombiano. Intercambio cultural con otras regiones, pero, ante todo, la formación de un público que cada vez más quiere y anhela robustecer el ecosistema cultural.

No enumeraré ni diré nombres para evitar molestias en caso de que se me escape alguno, pero hoy la ciudad tiene exposiciones de arte, eventos de literatura, teatro permanente, musicales, talleres, convocatoria de estímulos, premios de periodismo y todo un compendio de actividades que provienen de particulares e instituciones públicas y privadas. Todos en sitios diferentes, algunos en espacios no adecuados, pero se aplaude el esfuerzo de trabajar con lo que se tiene.

Juan Guillermo Arredondo, no era un hombre de religión y mucho menos de cánones católicos, a pesar de haber egresado de una universidad pontificia donde la formación integral del profesional se sustenta en un sumario de asignaturas alineadas al humanismo cristiano.

El Chiqui Arredondo, como era conocido en el mundo artístico de Medellín, era un afamado documentalista. Fue invitado al salón de clases de octavo semestre de Comunicación Social de la UPB Medellín, hablándonos de sus experiencias como investigador audiovisual y asistente de dirección en varios largometrajes del reconocido cineasta Víctor Gaviria.

Al final de la clase nos enseñó de todo, menos a profesar el espíritu bolivariano, el cual, como rebelde con causa, decía que no le había servido de nada. —Vayan a museos, a teatros, asistan a tertulias y lean poesía; eso les abrirá las mentes y los llevará a ser sensibles en todas las esferas de la vida —enfatizó al terminar su intervención.

Asistí muchas veces al Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) y de verdad que atrapa y embruja, encanta y atrinchera a los amantes del arte y la cultura. Películas, exposiciones, musicales, talleres, recitales, un ambiente de bohemia, pero con un alto grado educativo y pedagógico. El Chiqui tenía la razón. Se aprende demasiado y es un espacio para todas las edades.

En un recital musical, logré conversar con uno de los organizadores. Le manifesté que era de Montería y que en mi ciudad hacía falta un espacio como esos. El organizador, que tenía ínfulas de gran lector y acucioso estudioso del patrimonio cultural colombiano, me dijo en un tono de escéptica sentencia mientras tomaba un capuchino: —Tu ciudad aún no está preparada para esto.

Allá siguen siendo muy agrícolas, aunque existe gente valiosa, pero no hay ambiente idóneo para un museo como este— Era el año 2003 y probablemente muchos nos miraban como un pueblo grande con una clase política que prometía de todo, menos infraestructura para fortalecer el aparato cultural de la región.

En Colombia, el arte moderno y contemporáneo se proyecta en varios recintos, pero hay 7 lugares valiosos que con el tiempo han conservado la memoria, han ayudado a investigar, difundir y preservar el arte tanto de nuestros artistas nacionales como internacionales.

Podemos mencionar el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO: uno de los museos más importantes del país dedicado al arte moderno y contemporáneo). El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), el Museo de Arte Moderno La Tertulia en Cali. Museo de Arte Moderno de Bucaramanga y Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar – Pamplona (Norte de Santander).

En la costa norte encontramos al Museo de Arte Moderno de Barranquilla (MAMB) y el Museo de Arte Moderno de Cartagena Enrique Grau, ubicado en el centro histórico de la ciudad.

Estos museos han venido ejerciendo su funcionamiento de forma pública, mixta y privada. La mayoría pertenecen a gobernaciones o alcaldías. Sin embargo, el respaldo de la empresa privada se muestra considerablemente.

Salas de cine, teatro, librerías, cafés especiales para tertulias, locales para emprendimientos culturales, son algunos de los espacios que se deben tener en cuenta al momento de diseñar o crear estos recintos. Eso sí, con las condiciones técnicas en la infraestructura para prestar los servicios requeridos en la mayor calidad posible.

A diferencia de lo que en al año 2003 me dijo aquel curtido lector y gestor cultural en el MAMM de Medellín, hoy Montería es una ciudad intermedia con un desarrollo acelerado y un movimiento artístico y cultural preparada para tener su Museo de Arte Moderno, el MAMMO, donde converjan todas las manifestaciones culturales de nuestra región, se proyecte el arte local, se dinamice la economía cultural, se eduque al ciudadano en diferentes áreas del arte, donde se construya memoria colectiva y se fortalezca ese ecosistema del cual nos damos golpes de pecho por el derroche de talento que germina en nuestros suelos. Un espacio para el intercambio de saberes con otras culturas y robusteciendo el acervo artístico de nuestros hacedores locales.

El MAMMO sería un lugar donde todo se concentre, una puerta abierta al universo de la cultura, donde entre y salga arte, donde se respire un ambiente de paz, se puedan construir pensamientos críticos y la preservación patrimonial.

Para diseñar y crear este proyecto museológico, se necesita disposición presupuestal y administrativa, crear la persona jurídica, buscar el espacio físico (construirlo o modificar uno existente), radicar el proyecto ante la autoridad cultural (municipal, distrital o departamental) y registrarlo ante el Ministerio de Cultura para la vinculación a beneficios nacionales. Y por supuesto, vincular a los actores del sector donde haya participación colectiva que se genere beneficio a todos: hacedores y sociedad en general. Gana la ciudad, gana la cultura, ganamos todos.

Un pueblo sin cultura es un pueblo sin alma, sin cultura no hay futuro.

Montería se merece un Museo de Arte Moderno… el MAMMO.

Buen viento, buena mar

Posdata: Ojalá los candidatos al congreso piensen en el sector cultural y presenten proyectos de ley que verdaderamente lo beneficien. Mucha foto con artistas, poca gestión para ellos.