Las autoridades ubicaron una caleta subterránea utilizada para almacenar armas que, según los investigadores, eran alquiladas o facilitadas para cometer homicidios y hurtos tanto en la capital cordobesa como en el municipio de Cereté.
El operativo dejó una captura y abrió una nueva línea de indagación sobre posibles vínculos con estructuras criminales de la zona.
La investigación surgió tras información obtenida por unidades de inteligencia y grupos especializados de investigación criminal, quienes identificaron que en una zona rural, a la altura del kilómetro 15, se ocultaba un arsenal empleado para delitos violentos.

Luego de varios días de seguimiento, el equipo táctico llegó al punto exacto y encontró una bóveda clandestina bajo tierra, acondicionada para mantener el material bélico lejos de los controles de las autoridades.
Dentro del escondite fueron hallados un revólver calibre 38, una pistola 9 mm, munición correspondiente a ambas armas, un proveedor para fusil y cartuchos calibre 40, elementos asociados a capacidades de daño considerable.
Para los peritos, la presencia de un cargador para fusil y munición de alto calibre sugiere las armas podría pertenecer al Clan del Golfo, hipótesis que aún se encuentra en evaluación.
El coronel Héctor Ruiz Arias, comandante de la Policía Metropolitana, indicó que el detenido fue puesto a disposición de la autoridad judicial y que se adelanta la trazabilidad de cada arma para establecer su participación en hechos registrados en Montería y Cereté.





