Cada día 4.500 vidas entre 10 y 24 años mueren en el mundo.
La gran mayoría de estas muertes, dicen los expertos, son prevenibles. Las principales causas son: Accidentes de tránsito, Suicidio y autolesiones, Infecciones, Violencia interpersonal y homicidio.
Dato crucial: con clara diferencia, son los adolescentes y jóvenes hombres quienes representan la mayoría de estas muertes.
Padres, hijos adolescentes y jóvenes que me leen: ¿Desean una vida larga y duradera? Si la respuesta es sí, los invito a continuar leyendo.
“Lo primero que quiero mostrarte es una obviedad de la naturaleza que los humanos solemos olvidar. ¿Cuál es la función principal de un padre y una madre?
De seguro que en tu mente aparece una lista interminable de tareas que hacen habitualmente: educar, amar, acompañar, proveer… Pero en esta ocasión seré contundente y directo respecto a la función parental: la función primordial y esencial de los padres es mantener con vida a sus hijos. Lo demás es secundario.“
Esta ha sido la ley de la naturaleza desde el inicio. El ser humano se mantiene con vida gracias a la labor de los padres de brindar las herramientas necesarias a sus hijos para sobrevivir a las amenazas del entorno.
Los adolescentes y jóvenes que no comprendan esta función de protección aumentan significativamente su riesgo de muerte o sufrimiento.
Perdónenme si suena duro o poco romántico, pero las circunstancias lo ameritan. Me atrevo a afirmar que en gran parte de esas muertes ocurren porque los hijos se rebelaron o se separaron de la función de protección natural que es adherirse, sujetarse o guiarse por la instrucción de los padres.
Solo hay que dar un vistazo a la naturaleza para comprobarlo: ¿Qué le ocurre a la cría que se aparta del cuidado de su madre? La respuesta es clara: MUERE.
Adolescentes y jóvenes que me leen, discúlpenme la expresión, pero no hay conducta más insensata para la supervivencia que NO seguir la directriz de su cuidador, ni dejarse guiar por el ser que lo quiere proteger.
*Insensato: dícese de aquel que actúa sin sentido común, sin juicio o sin considerar las consecuencias y el riesgo de sus acciones.
Yo fui insensato, y en mi insensatez juvenil cometí errores y tuve que sufrir y llorar por la sencilla razón de desafiar la guía de mis padres. Ese sufrimiento no fue provocado por mis padres, sino que fue consecuencia directa de mi decisión de hacer cosas que ellos, con su sabiduría parental, me advirtieron.
Hoy, muchos que tuvieron la suerte de no morir después de desafiar la instrucción de sus padres, hoy lidian con consecuencias dolorosas, por ejemplo:
- Algunos son pobres porque hicieron caso omiso a sus padres de que estudiaran.
- Otros se encuentran sufriendo con una pareja porque decidieron no prestar atención cuando su madre/padre les dijo “no te conviene”.
- O aquellos que presentan una enfermedad o una condición física porque desafiaron a todos los “NO” que sus padres les dijeron.
Creo que me quedaría corto enumerando todas las consecuencias que viven los hijos, aparte de la muerte, por NO adherirse a la función natural de protección y supervivencia que tienen los padres.
El Poder del NO
No hay mayor amor que un NO. Cuando los hijos lleguen a entender que un NO no es cantaleta, control o falta de amor, sino que un NO es AMOR, cuidado y proyección de vida, serán los adolescentes y jóvenes que tendrán una vida larga y saludable.
Si hay algo que agradezco de forma infinita a mi papá y mi mamá es que me hayan disciplinado y me hayan dicho muchísimos NO. Aunque en mi insensatez me salté muchos de ellos, gracias a esos límites hoy tengo una vida feliz y abundante.
Mensaje a los Padres: Entiendan que, aunque peleamos por sus NO, al final, cuando maduramos, se lo agradeceremos eternamente. No desfallezcan, padres. Aprendan a decir NO y a mantener el límite, porque eso nos protege de la muerte y de vidas infelices. Si no saben cómo hacerlo, busquen ayuda profesional.
Mensaje a los Hijos: Lo que he querido decirles es que desobedecer a sus padres, en vez de protegerlos, los pone en peligro. No hay mayor sabiduría natural y espiritual que dejarnos guiar. Les cuento algo: tengo 40 años, estoy casado, vivo lejos de mis padres, pero aun hoy, siendo independiente, todavía acudo al consejo de mis padres. He entendido que la buena vida y la prosperidad acompañan la guía y la instrucción amorosa de un SÍ o un NO de un buen padre y una excelente madre.
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