La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó al exdirector de la Policía Nacional, general (r) Rodolfo Palomino, tras constatar que visitó a la fiscal delegada ante jueces penales del Circuito Especializado, Sonia Lucero Velásquez Patiño, para pedirle aplazar la captura de un empresario investigado por lavado de activos, concierto para delinquir y desplazamiento forzado.
Durante la reunión, según el expediente, el oficial destacó la influencia social y relaciones del procesado, y planteó dejar la orden de captura “pendiente”.
La Sala concluyó que Palomino “optó por abogar en favor de un particular sin importarle que con su comportamiento podría generar impunidad”, señalando que el acusado era consciente de que el caso involucraba delitos de especial gravedad.
De acuerdo con la decisión judicial, la intervención del entonces director de la Policía no tenía justificación funcional y se realizó por fuera de las competencias propias del cargo.
La Corte también estableció que la visita a la casa de la fiscal produjo presión e intimidación, pese a que la funcionaria finalmente ejecutó la captura. El fallo registró que después de escuchar en indagatoria al procesado, la fiscal decidió dejarlo en libertad sin corroborar la prueba de descargo.
Esta situación, según la Sala, obstaculizó la función judicial y generó la percepción de un trato diferenciado basado en la posición social del investigado, configurando una clara interferencia indebida en el ejercicio de la administración de justicia.
El alto tribunal determinó que la conducta del exdirector de la Policía sobrepasó los límites de sus funciones institucionales y constituyó un ejercicio irregular de influencia sobre una autoridad judicial.





