El presidente Gustavo Petro aprovechó la entrega de un multicampus universitario en La Ladera, Cali, para trazar las coordenadas de lo que considera será el debate central de las elecciones presidenciales de 2026. Lejos de la mesura institucional, el mandatario dibujó un escenario binario que no deja espacio a matices.
“El país solo decide dos cosas simples: o volvemos a la gobernanza paramilitar, es decir hace 4 años y ya sabemos qué pasó aquí hace 4 años, o vamos para adelante”, afirmó Petro.
La referencia temporal no es casual. Al evocar lo ocurrido “hace cuatro años”, el jefe de Estado apunta directamente al gobierno de Iván Duque, sin nombrarlo, y establece un paralelismo que sus contradictores seguramente rechazarán como una simplificación del espectro político colombiano.
Petro también asumió su papel de garante del proceso electoral. “Al presidente de Colombia le corresponde garantizar las elecciones, ninguna mesa puede suspenderse, lo que hay es que aumentar las mesas electorales”, advirtió, en medio de un clima donde la Defensoría del Pueblo ha identificado riesgos en 425 municipios por posible violencia armada.
El mandatario también lanzó dardos a las altas cortes y al banco emisor en medio de su discurso:
“Palante significa más sedes universitarias, más tierras para el campesinado, una junta directiva del Banco de la República que no eche la economía para atrás, una Corte Constitucional que reivindique el Estado social de derecho”.
“No hay que tener miedo, no tenemos que asustarnos. Lo que viene es más libertad, más democracia para Colombia”, concluyó Petro, en un llamado que anticipa una campaña donde el oficialismo buscará capitalizar temores tanto como esperanzas, mientras más de 107 precandidatos se disputan un electorado profundamente fragmentado.






