Las rupturas afectivas se encuentran en el segundo lugar entre los detonantes de la conducta suicida.
Esta editorial está dedicada a todos aquellos que sienten que no podrían seguir viviendo si su pareja termina la relación.
No le deseo a nadie estar en ninguna de las dos posiciones; una implica un malestar insoportable y la otra, un estrés en su mayor intensidad. No he experimentado querer quitarme la vida por alguien, pero sí sé lo que es sentir que una vida pende de tus manos. Sé en carne propia lo que se siente que te digan que, si le dejas, se quitarán la vida. En esa ocasión, pude experimentar un estrés tan agudo e intenso que perdí el apetito y, literalmente, me llevó a vomitar la bilis cuando mi estómago estaba vacío producto del estrés.
Es probable, mi querido lector, que hoy te encuentres en mi posición de hace unos años, o por el contrario, te encuentres sumido en la incertidumbre de quedarte sin tu pareja.
Aunque no he estado en tu posición, y aun cuando he estado en el otro polo de este problema, nunca, ni antes ni ahora, sería capaz de juzgar el dolor que experimentas al solo pensar que perderás a una persona que, percibes, que no podrías seguir sin él o sin ella.
¿Sabías que dentro de algunas perspectivas psicológicas, casos como este se etiquetan como personalidad dependiente?
Es una condición con un miedo intenso a la separación, que te lleva a hacer esfuerzos desesperados por evitar el abandono, incluso si es solo en tu imaginación. Es como si te sintieras incapaz de funcionar sin el apoyo de otra persona, albergando en tu interior un vacío profundo y una soledad insoportable. Este estado mental está acompañado de ideas repetitivas como:
- “Sin él o ella no soy nada.”
- “Nunca podré encontrar a alguien así.”
- “Que la vida no tendría sentido sin , y sería mejor morir.”
Estoy totalmente convencido de que si te preguntara si deseas que tu mente te tenga en este estado de dependencia, me dirías con firmeza que no. Porque, definitivamente, nadie quiere experimentar en su vida estos malestares, ideas y sentimientos.
Si logras identificar que en realidad no deseas estar en este estado, sino que lo que quieres es ser libre de la dependencia de otros, libre de la ansiedad de perder, libre de los pensamientos de que no eres suficiente, libre del miedo permanente a ser abandonado y libre de ese sentimiento de desesperanza, eso revela una gran verdad:
Lo que en realidad deseas es otro tipo de vida. Quieres una forma diferente de relacionarte, especialmente con tu pareja. En el fondo, lo que más anhelas no es que no te abandonen, sino poder vivir sin miedo al abandono. Deseas sentirte completo y completa, aun cuando los otros no estén. Eso es lo que en verdad deseas.
Te tengo una buena noticia: ¡eso lo puedes lograr!
Por un momento, imagínate en un futuro en el que esa dependencia ya no existe, e imagina estar en paz, sin la ansiedad de controlar. Es maravilloso, ¿verdad? Es maravilloso pensar en lograr lo que deseas, aunque haya pensamientos que te saboteen y te digan que es imposible.
Por eso estoy aquí, escribiendo para ti, para animarte en medio de la turbulencia en la que vives. Es hora de tomar una decisión radical y hacer realidad lo que quieres para tu salud mental y relacional. Vamos, es hora de buscar ayuda en un buen profesional de la salud mental que te ayude a seguir dando pasos para lograr tu libertad y sanidad emocional.
Bueno, sin más, es hora de tomar ese teléfono y llamar o enviar un mensaje a ese profesional que te acompañará en este proceso de libertad.
Desde hoy, cada domingo, lea las columnas de salud mental y familiar en la razón.co en alianza con la marca Psicotero – Psicología, para la pareja, la familia y la vida –.





