Sentipensando el caribe de Orlando Fals Borda

Por: Mario Sánchez Arteaga
6 meses atrás

Cuando las nubes acariciaban las estribaciones de la sierra nevada aquella tarde de abril de 1975 en Valledupar, un atrevido y polifacético músico llamado Máximo Jiménez, se paró en la tarima del Festival Vallenato con una canción de su autoría. Ya conocido por composiciones de la narrativa popular, yacía en el recinto un silencio reverencial y expectante de la interpretación a seguir. Máximo tomó su acordeón en el pecho e interpretó, con el acompañamiento de la caja y guacharaca, la canción “Usted, señor presidente”.

Normalmente, al festival de la leyenda vallenata, llegaban canciones de estilo costumbrista, poéticas, de amores, riñas entre músicos, románticas o historias del paisaje regional. Pero en esta ocasión el rebelde Jiménez, se fue lanza y ristre contra el gobierno de turno. “Usted, señor Presidente” era una canción de protesta, denunciando desigualdades y dando voz a los pueblos. La voz del autor reclamaba dignidad para el campesinado colombiano, más oportunidades y tierras para labrar.

Era un diálogo entre un campesino, no atacando, sino más bien, exigiendo mayor atención a la zona rural. El primer mandatario en aquel entonces era Alfonso López Michelsen, un personaje muy querido en la región del César por haber sido su primer gobernador. López Michelsen apoyaba vehementemente la realización del Festival, por lo que los organizadores vieron como un insulto la canción e inmediatamente quedaría catapultada para descalificarse, desconociendo la trayectoria y retórica de Máximo.

Pero el público reaccionó desorbitadamente a favor del compositor en tarima, del silencio expectante pasaron a un estallido que apartó las nubes de las estribaciones de la sierra y los aplausos ovasionadores estremecieron el recinto, agradeciendo al juglar de la canción protesta de que alguien se acordara de los menos favorecidos.

Los resultados del jurado no lo dieron ganador, pero el pueblo lo alzó en brazos, coronándolo de forma vitalicia en la memoria colectiva del festival vallenato como Rey sin Corona. La gente nunca olvidó cómo este versado cantor y acordeonero enfrentó al poder estatal dando voz a los que no la tenían.

Es entonces cuando en esa escena y en el frenesí extasiado que irrumpía entre las personas, aparece el sociólogo e investigador de renombre Orlando Fals Borda, quien, a manera de jurado del pueblo, le obsequia un acordeón a Máximo Jiménez a raíz de la heroica presentación que quedaría grabada en los anales de la historia.

De este dantesco episodio, hay una fotografía que sustenta todo lo anteriormente narrado, se encuentra en el archivo histórico del afamado investigador en el Banco de la República de Montería. Lo bueno para los amantes de la cultura, la historia y la investigación, es que esta foto actualmente se encuentra expuesta en la recién inaugurada exposición “Fals Borda, sentipensando el caribe”, la cual hace parte de la celebración de los 100 años del natalicio de este investigador de renombre.

Orlando Fals Borda, sociólogo colombiano, fue pionero de la Investigación-Acción Participativa (IAP) y referente en la descolonización de las ciencias sociales en América Latina. Su obra integró investigación, ética y acción política, impulsando una sociología latinoamericana centrada en las realidades locales. Autor de textos emblemáticos como La Violencia en Colombia e Historia Doble de la Costa, cofundó el primer Departamento de Sociología en el país. Su legado se resume en: la IAP como método para involucrar comunidades en la producción de conocimiento; la apuesta por un paradigma propio, libre de modelos externos; el compromiso de la sociología con la transformación social; y la valoración de los saberes locales como fuente de conocimiento.

La exposición Fals Borda: sentipensando el Caribe propone un recorrido por el Caribe rural que va más allá de la franja costera, atravesando Mompox en Bolívar, los humedales de la Mojana Sucreña y las polvorientas calles del medio Sinú en San Pelayo, Montería y Cereté.

Reúne 60 fotografías, dos cartografías y un par de historietas creadas por Ulianov Chalarka, que resaltan los aportes de Orlando Fals Borda a las ciencias sociales en Colombia y a la consolidación de la Investigación Acción Participativa (IAP). Asimismo, abre las puertas a su archivo personal, donado en 1986 al Banco de la República a través de la Fundación Punta de Lanza y hoy custodiado en el Centro de Documentación Regional en Montería.

La muestra se organiza en seis ejes temáticos que permiten comprender la trayectoria investigativa y social de Fals Borda a lo largo de varias décadas, al tiempo que acercan al público a su archivo. Estos abordan la fuerza y resistencia campesina en el Caribe, la idea de que “el cobarde no hace historia”, el papel protagónico de las mujeres, el uso del arte y la música como herramientas de investigación, los trazos del territorio plasmados en lápiz y papel, y la Investigación Acción Participativa (IAP) como camino hacia la transformación social.

Esta exposición está recreada por lustraciones en paredes y pisos en concepto museográfico por la artista plástica monteriana Alexandra Haddad, quien inspirada en la obra de Fals Borda, logra orientar de forma didáctica paso a paso la exposición.

Vale pena recordar que Máximo Jiménez fue quien le grabó la canción “El indio sinuano” a David Sánchez Juliao, cuyo coro recitaba: “Porque esta tierra es mi tierra, y este cielo es mi cielo”.

La exposición “Fals Borda, sentipensando el Caribe”, estará abierta durante todo el 2025. Colegios, universidades, grupos culturales, amantes de la cultura, la historia y la investigación, vayan, aprecien y conozcan de estas joyas que nutren el saber y la historia. De seguro será inspiradora para aquellos que les da temor adentrarse en temas espinosos o investigar lo que otros no se atreven, hacer lo que hizo Juana Julia Guzmán, aquella luchadora social que defendió la tenencia de tierras, o hacer lo que Máximo Jiménez hizo sin miedo, enfrentar al estado desde su arte: El cobarde no hace historia.

POSDATA: La exposición está ubicada en el Centro Cultural del Banco de la República de Montería, carrera 3ª # 28-59. No dan tinto al público, pero atienden bien.