Montería tendrá su primer mapa poético

¿A quién hablas en las orillas de la tarde? es un manuscrito donde el río Sinú aparece como eje simbólico y vital, y la ciudad se observa a través de sus tardes, calles y gentes.
6 meses atrás

¿A quién hablas en las orillas de la tarde?

Las construcciones de Montería no se limitan al concreto. A la fecha, no se había realizado una construcción poética de la ciudad y por primera vez se adelanta un retrato de este tipo sobre la capital de Córdoba, desde la contemplación y desde la memoria: un verdadero mapa poético.

¿A quién hablas en las orillas de la tarde? es un manuscrito donde el río Sinú aparece como eje simbólico y vital, y la ciudad se observa a través de sus tardes, calles y gentes. El Sinú aparece no solo como paisaje natural, sino un cuerpo de agua que guarda historias, afectos e identidad. Esta escucha íntima convierte la palabra en una forma de mirar y sentir el territorio.

La obra no se limita a la poesía como ejercicio estético, sino que la convierte en un medio para reconocer el territorio y su gente desde la sensibilidad. De hecho, incluye un ángulo testimonial que invita a los lectores a pensar en qué recuerdos y paisajes guarda Montería en su memoria.

El poeta monteriano Carlos A. Pérez Vertel está a cargo de la creación del manuscrito, posible gracias a la beca de creación literaria del portafolio de estímulos Montería 2025. Él explica que esta obra tiene como propósito visibilizar a la capital del departamento. “Busca hacer de la poesía un puente entre la sensibilidad literaria y la memoria colectiva, otorgándole a Montería un espacio simbólico dentro de la palabra escrita”.

El objetivo es que el poemario funcione como una especie de cartografía emocional y cultural, con observación detallada y contemplación de los paisajes y voces cotidianas. Cada poema revela cómo Montería vive en quienes la recorren, y cómo sus memorias se inscriben en el tiempo y en el territorio.

La intención creativa se centra en reafirmar el papel de la escritura poética como herramienta de memoria y como espacio de encuentro con el territorio. El manuscrito busca no solo nombrar a Montería, sino también rescatar las sensaciones, sonidos y recuerdos que habitan en sus orillas, ofreciendo al lector una experiencia poética que reconcilia lo íntimo con lo colectivo e invita a redescubrir la ciudad a través del río, las calles y la vida cotidiana”, explica Carlos A. Pérez Vertel.

Actualmente, el manuscrito se encuentra en fase de escritura y consolidación, al tiempo que se preparan espacios de socialización comunitaria. Serán estos encuentros los que permitirán la participación activa de distintos públicos: clubes de lectura, bibliotecas, colectivos culturales, espacios en los que la comunidad pueda encontrarse con la palabra poética, reconocerse y ubicarse como parte de este mapa literario.

Sobre el autor: Carlos A. Pérez Vertel (Montería, 1992) es escritor y poeta monteriano. Ha recibido múltiples reconocimientos y menciones honoríficas en certámenes de poesía a nivel nacional e internacional, entre ellos el Premio Nacional de Poesía RELATA. Su trayectoria también refleja una profunda vocación cultural y gestión en fomento de la lectura, talleres y creación colectiva.

A continuación, uno de los poemas que formará parte de ¿A quién hablas en las orillas de la tarde?

Sobre el oficio de los areneros

El río que me enseñó mi papá

Jhonny, 12 años. Hijo de arenero. Niño que aprende el peso del agua.

Yo creía que el río era suave. Cuando lo miraba desde el patio

parecía la sábana que mi mamá sacude para espantar el polvo.

Pero el río tiene fuerza. Me lo dijo mi papá la vez primera

que me montó en la canoa y me puso al costado de una pala tan grande

como la pregunta que llevo guardada en las manos.

El río no se deja, Jhonny, me dijo con el sol en la cara y sin entusiasmo

Hay que entrarle sin miedo, pero con respeto.

Desde entonces, aprendí a mirar distinto:

a leer la corriente por sus dibujos,

a entender si va hondo o si engaña,

a saber dónde es que muerden los remolinos

y dónde es que duermen los peces.

Una vez creí ver un reflejo que no era mío

en un claro del agua. No pregunté.

Hay cosas que el río no explica, pero deja sentir.

Me gusta cuando cae la tarde y el viento arrastra los cuentos

que mi papá no quiere contarme. El Sinú se pone naranja, el sol

me guiña el ojo, y mi papá me dice que un día yo seré de los que sacan

la arena que levanta las casas, aunque nadie lo sepa.

Yo lo que quiero es aprender a remar

sin salpicar, a escuchar al agua cuando no habla,

a ver el sol bailando en los bordes del pensamiento

como si el río tuviera risas

que solo los hijos pueden oír.

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