Este jueves 7 de agosto, la región de la triple frontera entre Colombia, Perú y Brasil será escenario de una coincidencia diplomática significativa. Mientras el presidente colombiano Gustavo Petro visita Leticia, capital del Amazonas, para conmemorar la Batalla de Boyacá y reafirmar la presencia del Estado en la frontera sur, una comitiva de alto nivel del Gobierno de Perú estará en Santa Rosa de Loreto, población isleña cuya soberanía ha sido motivo de recientes tensiones entre ambos países.
La delegación peruana, encabezada por el primer ministro Eduardo Arana, realizará una jornada de acción social en la localidad de Santa Rosa, ubicada frente a Leticia, como parte de una campaña itinerante que presta servicios de salud, educación y asistencia social a comunidades remotas de la Amazonía. La visita se desarrollará a bordo del buque “Río Yavarí”, una plataforma del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
La actividad forma parte de una agenda previamente programada por el Gobierno peruano y se enmarca en la tercera campaña de acción social del año, que busca beneficiar a más de 4.000 personas de comunidades indígenas como los ticuna, yagua, kukama kukamiria y bora.
No obstante, la visita ocurre en medio de una controversia diplomática. En semanas recientes, el presidente Petro cuestionó la creación del municipio de Santa Rosa de Loreto por parte del Congreso peruano, calificando como “apropiación” el hecho de que Perú ejerza control administrativo sobre la isla Chinería, surgida en los años 70 y desde entonces gestionada por Lima. En respuesta, el Gobierno peruano ha reiterado que la soberanía sobre Santa Rosa está fuera de discusión y se basa en los acuerdos fronterizos de 1929.
A la fecha, Santa Rosa cuenta con presencia institucional permanente del Estado peruano, incluyendo destacamentos de la Policía, la Armada, migración y aduanas. Para el Ejecutivo peruano, se trata de una extensión natural de la isla Chinería, sobre la cual no existe controversia según los tratados vigentes.
Las tensiones entre los gobiernos de Dina Boluarte y Gustavo Petro se han intensificado desde 2022, cuando el mandatario colombiano expresó su respaldo al expresidente Pedro Castillo tras su fallido intento de disolver el Congreso. Desde entonces, ambos gobiernos han mantenido un vínculo diplomático distante.






