Así va la lucha por recuperar las poblaciones de bocachico en ríos y ciénagas de Córdoba

Entre la ciencia y la tradición, Córdoba lidera estrategia para recuperar sus poblaciones de bocachico. 
1 año atrás

La batalla por la supervivencia del bocachico (Prochilodus magdalenae), el pez que durante generaciones ha alimentado a miles de familias en el Caribe colombiano, tiene su epicentro en una estación piscícola de Lorica, Córdoba.

Allí, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) adelanta un programa de repoblamiento que en 2024 proyecta producir 11.5 millones de alevinos y postlarvas de especies nativas.

El declive de un gigante

El bocachico, que puede alcanzar los 50 centímetros de longitud, ha visto reducida drásticamente su población en las últimas décadas. La sobrepesca, la contaminación de los cuerpos de agua y la destrucción de su hábitat natural lo han llevado a una situación crítica.

Este pez, que tradicionalmente migraba por los ríos Sinú y San Jorge durante la subienda, ahora depende en gran medida de iniciativas de conservación para mantener sus poblaciones.

En la estación piscícola de Lorica, el proceso de reproducción del bocachico se ha tecnificado. Un sistema de incubadoras controla variables como temperatura y oxigenación durante el desarrollo embrionario. “El ciclo completo, desde la selección de reproductores hasta obtener alevinos listos para siembra, toma entre 25 y 30 días”, explica el equipo técnico de la CVS.

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La más reciente intervención en la ciénaga de Bañó, donde se liberaron 80,000 alevinos, ejemplifica la magnitud del proyecto. Estas acciones no solo buscan recuperar la especie, sino mantener el equilibrio ecológico de los humedales.

Los guardianes del bocachico

Las comunidades locales, especialmente en el corregimiento de Cotocá Arriba, se han convertido en aliadas fundamentales del programa. Pescadores artesanales, que conocen los ciclos naturales del bocachico, participan activamente en las jornadas de repoblamiento y en proyectos productivos de acuicultura.

“El bocachico no es solo un pez, es nuestra cultura, nuestra economía y nuestro sustento”, comenta Pedro Martínez, pescador de la región con 40 años de experiencia. “Verlo desaparecer sería perder parte de nuestra identidad”.

Mirando al futuro

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La CVS ha establecido una meta ambiciosa para 2024: producir 11.5 millones de alevinos y postlarvas. Este objetivo no solo busca recuperar las poblaciones de bocachico, sino también beneficiar a asociaciones de pescadores, comunidades indígenas y habitantes rurales que dependen de la pesca artesanal.

El programa integra tres elementos clave: tecnología de punta en reproducción controlada, participación comunitaria y conservación de ecosistemas acuáticos. La supervivencia del bocachico, ese pez plateado que ha nadado en las historias y las mesas del Caribe colombiano durante generaciones, depende del éxito de estas iniciativas.

Este pez detritívoro (que se alimenta de materia orgánica en descomposición) no solo es importante por su valor comercial y alimenticio. Cumple un papel fundamental en la limpieza de los ecosistemas acuáticos, contribuyendo a mantener la calidad del agua en ciénagas y ríos.

La lucha por su preservación representa más que la supervivencia de una especie: es la batalla por mantener viva una tradición cultural, una fuente de sustento y un elemento clave en la salud de los ecosistemas acuáticos de Córdoba.