De acuerdo con Polanía, aunque intentó vestirse con vestidos largos, elegantes, también se le convirtió en un problema, ya que le decían que se veía muy sexy y bonita, por lo que le mandaron a decir que debía andar con toga.
“Me cansé de darles gusto a las personas por encima de mi tranquilidad. En el Palacio de Justicia no hay salas suficientes para hacer las audiencias y yo tengo una cantidad de trabajo impresionante, las hago en mis despachos, y se me enredaban los vestidos en la silla. Vestidos que valían un montón de plata”.
La mujer narró en una entrevista que se divierte en Instagram, que no cambiará su personalidad y que seguirá haciéndose tatuajes porque le “encantan”, argumentando que no es cierto que ella les esté faltando al respeto a sus colegas.
“Una cosa es uno ser fuerte y pueden creer que yo soy muy joven, pero yo llevo en la Rama Judicial desde los 18 años y eso a ti te da experiencia para ir viendo cómo va el discurso (…). Jamás he irrespetado a un colega o a un compañero, inclusive yo soy una persona que soy muy alegre. Yo de pronto en las audiencias me quito la toga, hago recocha con la Fiscalía, con los defensores, con los procesados. Somos personas”, agregó Polanía.






