Los niños de antes éramos tan tontos que nos dejamos educar con cuentecitos como “El pastorcito mentiroso”, una historia de Esopo, fabulista griego que mostraba las desafortunadas consecuencias sucedidas a un chico que se atrevió a mentir sólo para entretenerse un poco, ¿qué tal que hubiese sido para ensuciar al otro como lo hacen los más connotados políticos y periodistas nuestros?
¡Señores! Este mundo está prácticamente desbaratado. La mentira como una reina se ha apoderado de todas las esferas, y creo que el docente que en estos días se aventure a llevar estos cuentecitos moralizantes al salón de clases, corre el riesgo de salir rechiflado de allí, porque la misma sociedad ha ido haciendo ley el hecho de que estamos en la era de “los vivos”, “los que se las saben todas”.
Pero ya no es sólo la mentira la que avanza a zancadas, el Papa Francisco recientemente se ha referido a la coprofilia que según Él “Es el amor a la caca, a la porquería, o sea buscar ensuciar al otro a través del escándalo” ¡y qué mala suerte! algunas profesiones como la política y el periodismo, quizá las de mayor influencia sobre las masas, son las más coprofílicas en la actualidad.
La política ya está fuera de concurso en la fea práctica de no ganar adeptos con méritos propios, como debe ser, sino echándole excremento al contradictor para arruinar su imagen, pero el periodismo, así como se perfila, parece que lo va a sobrepasar antes de llegar al próximo premio de montaña, si el Ministerio de las Tic y Comunicaciones o las facultades de periodismo no toman cartas en este asunto.
El Papa Francisco además dijo: “Los medios de comunicación te dan la impresión que tienen una metralleta en la mano para destruir gente” ¡Qué lástima! Una profesión tan hermosa y con una gran misión como herramienta didáctica, está siendo tomada como arma de combate para desinformar, calumniar, difamar y destruir, sin un merecido castigo para los irresponsables.
Tratar con estas líneas de cambiar la cochina forma de hacer política en Colombia, es como gastar pólvora en gallinazo, porque hay una crítica situación de fondo que aprovechan los políticos para engañar al pueblo necesitado, pero vale decir, que el periodismo colombiano si está en deuda con el país, pues debería estar más dedicado a crear conciencia que en ponerse al servicio de los corruptos.
Por su misión de orientar con la verdad y la razón, he considerado siempre al periodismo y la docencia como dos de las más nobles profesiones, pero viendo lo que hacen con la primera, ruego a Dios y a todos los santos que la segunda no caiga también en la coprofilia, de lo contrario, en poco tiempo tendríamos que expresar: Ñunga perro el qué para avanzar, no tenga que tirarle ñeja al otro.






