Las inundaciones que golpearon al departamento de Córdoba no solo dejaron familias sin techo y cultivos perdidos. También dejaron a decenas de animales sin hogar.
En San Pelayo, Martha Llorente una veterinaria, asumió por cuenta propia el rescate y cuidado de más de cien animales durante los peores días de la emergencia, convirtiéndose en refugio improvisado para mascotas que el agua separó de sus familias.
Con el paso de los días, la mayoría de los animales fue reunida con sus dueños. Fueron atendidos, cuidados y devueltos. Sin embargo, 23 perros todavía no tienen a dónde ir y permanecen bajo el cuidado de esta voluntaria a la espera de una familia que los acoja.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, aprovechó una entrevista con La Razón para hacer un llamado directo a la ciudadanía: “Los cachorritos son muy fáciles de adoptar, pero los geriátricos, los viejitos, los enfermos, los adultos son más difíciles, aunque a usted ya se los entregan educados”.
El director destacó que los animales representan para muchas familias afectadas una parte integral de su núcleo familiar, por lo que su rescate y reubicación es también parte del proceso humano de recuperación tras la tragedia.
Quienes estén interesados en adoptar a alguno de estos 23 perros pueden comunicarse al número 314 287 5344.
La emergencia en Córdoba dejó 80.000 familias afectadas, 22 muertos en todo el país y comunidades enteras que aún trabajan en recuperar lo poco que les quedó. En medio de ese panorama, cada animal que encuentre un hogar es también una historia que cierra.




