Madres completan 100 horas de protesta en sede de Coomeva, exigiendo atención para sus hijos

La entidad dice estar haciendo lo posible para darles solución, mientras las madres sostienen que no se darán por vencidas.

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Montería. Casi una semana, completa un grupo de madres en la sede de la EPS Coomeva en Montería, exigiendo a esta EPS, las medicinas y tratamientos para sus hijos en situación de discapacidad.

Las madres llevan más 100 horas de lucha, acampando en la sede de la entidad y aseguran que no se van a rendir hasta parar los abusos y que sus hijos sean atendidos.

De acuerdo con las manifestantes, los pequeños padecen diagnóstico clínicos complejos que requieren cuidados especiales y atención prioritaria para obtener calidad de vida y el incumplimiento sistemático de esta EPS ha deteriorado la salud de los pequeños.

Son en total 12 niños y niñas, a la espera que el Estado garantice sus derechos y les brinde la posibilidad de hacer más llevadera sus vidas por medio de una atención médica de calidad.

Entre los niños afectados Juan Guillermo Romero, de 12 años, quien tiene columna bífida y una malformación de Meller tipo II, su madre exige una enfermera domiciliaria nocturna y los insumos de curación y medicamentos.

De igual forma, la niña María de los Ángeles Piñeres, de 6 años, cuadripléjica y con parálisis cerebral, urgen la entrega de medicamentos de toxina botulínica y otras citas pendientes.

Entretanto, el pequeño Isaac David Cárdenas, necesita un traslado urgente a Medellín para tratar una otitis crónica supurativa que pone en riesgo su audición, aún le falta la cita con el otólogo pediatría y el cirujano infantil.

La niña Mariana Guerra Jaraba, de 7 años de edad, tiene citas pendientes con pediatría, nefrología y neurología, además necesita insumos como pañales, medicamentos y varias terapias.

A la pequeña Mariana Osorio Jinete de 7 años, aún no le autorizan las terapias físicas, tampoco hay continuidad de citas con ortopedia y está en espera de un traslado del hospital San Vicente de Paúl de la ciudad de Medellín.

El niño Cristian Joel Berrio Marín, de 22 meses de edad, tiene microcefalia con daño estructural en el sistema nervioso y otras patologías adquiridas por el virus Zika durante el embarazo, aún no le asignan citas con fisiatría infantil y neuropediatría.

Finalmente el pequeño Julián Esteban Gallego, tiene síndrome de Down con hipoacusia e hipotiroidismo congénito, retraso mental leve, necesita terapias de fonoaudiología ocupacional física y la prescripción de varios medicamentos, al igual que una resonancia magnética de cerebro columna y citas con especialistas en ortopedia.


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